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jueves, 7 de noviembre de 2013

1990-1991. La guerra del Golfo Pérsico



1990. A través de la televisión, los espectadores de todo el mundo asisten en vivo y en directo a un conflicto que aún no se ha resuelto: La Guerra del Golfo Pérsico. Pese a su despliegue tecnológico, similar a fuegos de artificio, causó innumerables pérdidas humanas entre la población civil.


La guerra del Golfo Pérsico constituyó el enfrentamiento militar librado principalmente entre Irak y el bloque aliado de países con Estados Unidos a la cabeza, durante enero y febrero de 1991. La crisis se inició el 2 de agosto de 1990, cuando Irak, liderado por el presidente Saddam Hussein, invadió y anexionó el emirato de Kuwait.

El 25 de julio de 1990, la embajadora estadounidense en Irak, April Glaspie, se entrevistó con Saddam Hussein, y le aseguró que a la administración Bush le interesaba mantener las buenas relaciones con Irak, sin inmiscuirse en los conflictos interárabes como los problemas fronterizos con Kuwait.


Saddam Hussein interpretó estas palabras como "luz verde" para proseguir con sus planes, y apenas una semana después, el 2 de agosto de 1990, los tanques iraquíes cruzaron la frontera sur, y en un par de horas ocuparon Kuwait. El emir huyó del país casi sin ofrecer resistencia, al igual que miles de conciudadanos.
Desde el punto de vista estadounidense, la intervención estaba directamente relacionada con la estrategia de seguridad nacional en cuyo informe remitido al Congreso en marzo de 1990 expresa: "en la nueva era anticipamos que nuestra potencia militar seguirá siendo un elemento básico del equilibrio mundial, pero menos prominente y de distintas maneras. Creemos que las mayores probabilidades de intervención de nuestras fuerzas no implicarán a la URSS sino al Tercer Mundo (...) "a fin de reforzar los puestos de vanguardia o proyectar nuestro poder en zonas donde no tenemos presencia permanente, sobre todo el Oriente Medio, debido a la dependencia del mundo libre respecto al petróleo de esa región clave (...)"
La invasión no fue sorpresa, pues hacía ya varios meses que las relaciones estaban tensas. Yasser Arafat había mantenido una serie de conversaciones con sus dos principales aliados, enfrentados por discrepancias sobre el ritmo de bombeo del petróleo de los yacimientos que se extienden bajo la frontera de ambos países.
El líder palestino viajó intensamente entre Kuwait y Bagdad en la inútil búsqueda de una fórmula que conciliara a sus dos principales aliados en el conflicto palestino con Israel.
El consejo de Seguridad de las Naciones Unidas exigió de inmediato y por unanimidad la retirada iraquí, boicoteando comercial, militar y financieramente a Irak. Navíos de guerra norteamericanos y europeos comenzaron a hacer efectivo el bloqueo interceptando cargueros con destino a Irak. Irak respondió impidiendo la salida de extranjeros de su territorio y se anexó Kuwait como provincia, medida que el Consejo de Seguridad, por unanimidad, declaró "nula y sin validez alguna".
En los meses siguientes, siempre por iniciativa de Estados Unidos, el Consejo endureció sus posiciones y el 29 de noviembre autorizó la utilización de la fuerza si Irak no se retiraba de Kuwait antes del 15 de enero de 1991. Cuba y Yemen votaron en contra. China se abstuvo.
Irak prometió retirarse de Kuwait y cumplir las resoluciones del Consejo si Israel también las cumplía y se retiraba de los territorios palestinos ocupados en 1967.
El "vínculo" entre ambas crisis del Oriente Medio fue rechazado por los Estados Unidos.
Irak indicó que no exigía una retirada israelí, sino apenas la convocatoria de una conferencia internacional para discutir todos los problemas de la región. Francia y la Unión Soviética intentaron mediar en base a esta idea, pero sin éxito.
Estados Unidos organiza entonces una fuerza anti-iraquí que despliega 500.000 efectivos en la región con tropas de Arabia Saudita, Gran Bretaña, Egipto, Siria, Bangladesh, Pakistán, Canadá, Marruecos, Italia, Australia, Senegal, España, Niger, Holanda, Bélgica, Argentina, Grecia y Checoslovaquia.
El 16 de enero de 1991 comenzaron los bombardeos que durante seis semanas descargaron sobre Irak diez veces más fuerza explosiva que la usada contra Japón en los 14 meses de la Segunda Guerra Mundial, contando también las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.
Puentes, carreteras y torres de agua fueron contabilizados como "blancos militares significativos". El American Friends Service Committe (cuáqueros) estima que murieron 135.000 civiles iraquíes (60% de ellos niños) y 150.000 soldados. Las bajas de los aliados no llegaron a 100.
En respuesta a los bombardeos Irak lanzó unos setenta misiles SCUD sobre Israel y Arabia Saudita, que causaron daños, muertes y heridos civiles y militares, pero no lograron el objetivo de provocar la entrada de Israel en la guerra y un consiguiente realineamiento de las fuerzas árabes.
Cuando el inicio de la ofensiva terrestre era inminente, la Unión Soviética inició una mediación de último momento y logró el compromiso iraquí de retirarse incondicionalmente de Kuwait. No obstante, el 23 de febrero los tanques aliados iniciaron la marcha hacia el norte. El ejército iraquí intentó replegarse en orden a su territorio, sin ofrecer resistencia y la liberación de Kuwait se concretó en pocas horas. Las fuerzas norteamericanas penetraron en territorio iraquí intentando cercar a las tropas de élite, cortar su retirada e impedir su reorganización. La guerra recién terminó el 28 de febrero, cuando Irak aceptó las condiciones impuestas por el vencedor: obediencia explícita a todas las resoluciones de la ONU, incluyendo el pago de indemnizaciones por daños y perjuicios a Kuwait.
La guerra costó a Estados Unidos 43 mil millones de dólares. Los aliados de Estados Unidos, inclusive Alemania y Japón, que no enviaron tropas, habían prometido

sábado, 17 de agosto de 2013

1973. La guerra del Yom Kippur



6 de octubre de 1973. Fecha de Yom Kippur. El día de ayuno sagrado para los judíos, Egipto y Siria iniciaron una ofensiva por sorpresa sobre Israel para recuperar los territorios que habían perdido en 1967 tras la Guerra de los Seis Días. El conflicto tendrá importantes repercusiones y tardará mucho tiempo en resolverse.

La guerra del Yom Kippur y sus repercusiones
Tres años de relativa calma en las fronteras fueron destrozados en Yom Kippur (Día de la Expiación), el más sagrado día del año judío, cuando Egipto y Siria lanzaron un sorpresivo ataque coordinado contra Israel el 6 de octubre de 1973, para recuperar los territorios que habían perdido en 1967 tras la Guerra de los Seis Días, cruzando el ejército egipcio el Canal de Suez, y penetrando las tropas sirias en los Altos del Golán.
Durante las siguientes tres semanas, las Fuerzas de Defensa de Israel invirtieron el sentido de los combates y repelieron a los atacantes, cruzaron el Canal de Suez hacia territorio egipcio y avanzaron hasta 32 km. de la capital siria, Damasco.
El Ejército israelí venció a sus atacantes pero a costa de muchas bajas y de que las fuerzas árabes se granjearan el apoyo de la URSS y de la mayor parte de los países en vías de desarrollo.
Arabia Saudita y Kuwait financiaron al ejército árabe, haciendo posible que Egipto y Siria recibieran las armas soviéticas más sofisticadas, y los Estados árabes productores de petróleo iniciaron el embargo de sus exportaciones de crudo a Estados Unidos y a otros Estados occidentales como represalia por su ayuda al Estado judío.
Israel, con la ayuda financiera y militar de Estados Unidos pudo hacer que se equilibrara la balanza, pero ni siquiera la ayuda estadounidense pudo sacar a la economía de Israel del espiral descendente en la que se hallaba.
Richard Nixon encargó a su secretario de Estado Henry Kissinger la tarea de negociar los acuerdos de paz entre Israel por un lado y Egipto y Siria por otro. En 1974, Kissinger consiguió la retirada militar de Israel y Egipto del Sinaí, y de Israel y Siria de los Altos del Golán.
 A la guerra del Yom Kippur siguieron crecientes disturbios en Israel y constantes críticas a sus dirigentes políticos.
Entre los resultados del "terremoto" (así se denominó a los sucesos de 1973) una comisión de investigación, dirigida por el presidente del Tribunal Supremo de Israel, fue muy crítica con los mandos del Ejército debido a su modo de dirigir la guerra. El descontento generalizado llevó a la dimisión de la primera ministra, Golda Meir, y de su gabinete en abril de 1974. Meir (que había sido la sucesora de Eskhol en 1969) fue sustituida por Isaac Rabin.
Rabin fue incapaz de detener la inflación y el deterioro de la economía y su reputación quedó dañada al descubrirse que él y otros miembros del Partido Laborista estaban involucrados en transacciones financieras ilícitas. Como resultado de esto, la Alineación Laborista perdió las elecciones a la Kneset de 1977. Menachem Begin, el nuevo primer ministro, encabezó el movimiento Likud, bloque formado en 1973 por grupos nacionalistas que se oponían a cualquier concesión territorial a los árabes.
El gobierno de Begin
El programa económico de carácter liberal de Begin no consiguió evitar el aumento de la inflación y que continuara el deterioro de la economía, causado en gran parte por la escalada de los gastos militares. Sin embargo, Begin fue el primer dirigente de Israel que firmó un acuerdo de paz con un Estado árabe.
Esto fue el resultado de una iniciativa sorpresa del presidente de Egipto, Anwar al-Sadat, que, en noviembre de 1977, voló hasta Jerusalén, se dirigió a la Kneset y solicitó a Begin que se iniciaran conversaciones de paz. Tras largas y arduas negociaciones ante la presencia del presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter en Camp David (Maryland), se firmó finalmente el tratado de paz egipcio-israelí en la ciudad de Washington, el 26 de marzo de 1979.
Aunque el tratado puso fin a las posibilidades de guerra entre Egipto e Israel, quedaron muchos temas pendientes por solucionar entre ambos Estados, entre ellos el problema de disponer la autonomía árabe en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania.
Israel en la década de 1980
El Likud ganó por un estrecho margen en las elecciones de junio de 1981 y Begin fue reelegido primer ministro. Poco antes, Israel había inquietado a la comunidad internacional al enviar bombarderos para destruir un reactor nuclear que se estaba construyendo cerca de Bagdad (Irak) alegando que éste se estaba construyendo con la intención de producir armas nucleares para ser utilizadas posteriormente contra Israel.
La anexión de los altos del Golán, que tuvo lugar en el mes de diciembre de ese mismo año, hizo que las relaciones exteriores de Israel se volvieran tensas con países con los que

lunes, 25 de febrero de 2013

1967: La guerra de los Seis Días



El permanente conflicto árabe israelí desde la creación del Estado de Israel, condujo a un tercer conficto bélico: la llamada "Guerra de los Seis Días". La incapacidad de dar una solución equitativa para árabes y judíos, prolongará la situación de violencia constante en Oriente Medio.


Guerra de los Seis Días
Recibe esta denominación la tercera Guerra Árabe-israelí, que enfrentó en junio de 1967 a Israel con los siguientes países árabes: Egipto, Jordania y Siria, con el apoyo de Irak, Kuwait, Arabia Saudí, Sudán y Argelia.
La guerra estalló como consecuencia del persistente enfrentamiento árabe-israelí que, en los primeros meses de 1967, condujo a una postura cada vez más hostil por ambos bandos. A mediados de mayo, todos los contendientes estaban movilizados. Egipto bloqueó el golfo de Aqaba, ruta vital para la navegación israelí, acto considerado por Israel como una agresión.
 Las hostilidades se iniciaron el 5 de junio con un masivo ataque preventivo israelí que destruyó la capacidad aérea de los países árabes.
Las tropas israelíes avanzaron rápidamente, ocuparon la franja de Gaza y alcanzaron el Sinaí. Al mismo tiempo luchaban contra los jordanos en la parte antigua de Jerusalén y avanzaban hacia Siria.
Cuando el 10 de junio cesaron los combates, Israel controlaba la totalidad de la península del Sinaí, la franja de Gaza, Cisjordania (con la totalidad de la ciudad de Jerusalén) y los estratégicos altos del Golán en Siria.
Había conquistado un territorio cuatro veces mayor que el suyo propio en 1949, y albergaba en sus nuevas fronteras una población árabe de 1,5 millones de personas. Otra consecuencia de la guerra fue el bloqueo del tráfico en el canal de Suez por parte de Egipto, que no se resolvió hasta 1975.


viernes, 2 de noviembre de 2012

1956 - 2ª guerra árabe israelí / 1967: La guerra de los Seis Días



El conflicto del canal de Suez

Segunda guerra árabe-israelí
Todos los intentos por convertir los acuerdos del armisticio entre árabes e israelíes en un tratado de paz permanente fracasaron.
Los árabes insistían en que se permitiera regresar a los refugiados a sus hogares, que Jerusalén fuera administrada por la comunidad internacional y que Israel realizara concesiones territoriales antes de iniciar cualquier conversación o negociación para la paz. Los israelíes alegaban que si se satisfacían esas peticiones se pondría en peligro su propia seguridad y se negaron a aceptarlas.
La guerrilla palestina realizó numerosas incursiones y las tropas árabes emprendieron numerosos ataques, ante los cuales Israel respondió con enérgicas represalias. Egipto se negó a permitir que los buques israelíes utilizaran el canal de Suez y bloqueó los estrechos de Tirán (el acceso de Israel al mar Rojo), lo que Israel consideró como un acto de agresión. Los incidentes fronterizos a lo largo de la frontera con Egipto fueron en aumento hasta provocar el estallido, en octubre y noviembre de 1956, de la segunda guerra árabe-israelí.
 
Gran Bretaña y Francia se unieron al ataque debido a su disputa con el presidente de Egipto, Gamal Abdel Nasser, que acababa de nacionalizar el canal de Suez. Nasser se hizo cargo del canal después de que Gran Bretaña y Francia rechazaran la oferta egipcia de financiar la construcción de la gran represa de Asuán.
Israel obtuvo una rápida victoria y en pocos días conquistó la franja de Gaza y la península del Sinaí. Cuando el Ejército israelí llegó a orillas del canal de Suez, los franceses y británicos iniciaron su ataque sobre la zona del canal. Tras unos pocos días, la lucha fue interrumpida por la actitud contraria de Estados Unidos y la Unión Soviética, que forzaron el envío de Fuerzas Especiales de la ONU (UNEF) para garantizar el cumplimiento del alto el fuego en la zona del canal. Ante esta situación Gran Bretaña y Francia paralizaron su acción conjunta. A finales de ese mismo año sus tropas se retiraron de Egipto, pero Israel se negó a abandonar Gaza hasta comienzos de 1957 y sólo después de que Estados Unidos le prometiera resolver el conflicto y mantener abiertos los estrechos de Tirán.
Los últimos años del gobierno de Ben Gurión
Israel continuó modernizando su Ejército, prestando especial atención a las Fuerzas Aéreas, que recibieron modernos aviones franceses. La situación económica mejoró y se creó un sistema de distribución de agua para facilitar el desarrollo de las poblaciones de la parte meridional del país. Aunque la inmigración había descendido en comparación con las cifras que alcanzó durante los primeros cuatro años de independencia, volvió a aumentar en la década de 1960 con una nueva oleada proveniente de Marruecos. Uno de los principales problemas a los que se enfrentaba el país era el de la absorción económica y la integración de los recién llegados desde los países musulmanes. El abismo social y económico existente entre éstos y los primeros colonizadores que llegaron de Europa continuaba siendo una de las mayores dificultades del país.
Los principales movimientos políticos experimentaron grandes transformaciones durante esta época, con sucesivas divisiones y reunificaciones. Ben Gurión dimitió en 1963 y le sucedió Leví Eshkol. En 1965, el antiguo primer ministro abandonó el partido Mapai para ayudar a formar un grupo de oposición llamado Rafi. Ese mismo año el Mapai y el Ahdut Avodá (otra formación laborista) se unieron para formar la Alineación Laborista, que gobernó hasta 1977. Las dos principales formaciones políticas conservadoras de la oposición, el partido liberal y el Herut, también se unieron en 1965, formando el bloque Gahal, dirigido por Menachen Begin.
La guerra de los Seis Días y sus consecuencias
Tras la segunda guerra Árabe-israelí, la imagen del presidente egipcio Nasser salió fortalecida en todo el mundo árabe, que asistió al crecimiento de un ambiente nacionalista en el que los deseos de revancha contra Israel ocupaban un lugar muy destacado.
La formación de un comando militar árabe unificado que concentró sus tropas en torno a las fronteras, junto con el cierre de los estrechos de Tirán por parte de Egipto y la insistencia de Nasser, en 1967, de que la UNEF abandonara la zona del canal, hicieron que Israel se adelantara a los preparativos ofensivos árabes y atacara Egipto, Jordania y Siria, simultáneamente, el 5 de junio de ese mismo año.
La guerra de los Seis Días finalizó con la decisiva victoria de Israel. Las fuerzas aéreas israelíes, equipadas con modernos aviones franceses, fueron el principal instrumento de la destrucción de los ejércitos árabes.
Tras la guerra de los Seis Días, Israel anexionó la franja de Gaza y la península del Sinaí que había conquistado a Egipto, la parte árabe del Jerusalén oriental y Cisjordania, que ocupó a Jordania, y los Altos del Golán, arrebatados a Siria. El territorio que quedó bajo jurisdicción israelí después de la guerra de 1967 era aproximadamente cuatro veces superior al área que se le había otorgado tras el armisticio de 1949. Los territorios ocupados tenían una población árabe de aproximadamente 1,5 millones.
Los territorios ocupados y la resistencia árabe
A partir de 1967, los territorios ocupados se convirtieron en la principal preocupación política de Israel. La derecha y los líderes de los partidos religiosos ortodoxos del país se oponían a la retirada de Cisjordania y Gaza, que consideraban parte de Israel. En la Alineación Laborista, las opiniones estaban divididas: unos estaban a favor de la retirada y otros defendían el mantenimiento sólo de aquellas zonas que se consideraran de vital importancia para la seguridad militar. Muchos partidos pequeños, entre ellos el Partido Comunista, también se oponían al mantenimiento de la ocupación de los territorios conquistados. Sin embargo, la mayoría de los israelíes apoyaban la postura de la anexión de Jerusalén oriental y de su unión con el sector judío de la ciudad, y el gobierno, dirigido por los laboristas, unió formalmente ambos sectores pocos días después de que finalizara la guerra de 1967.
Tras la guerra de 1967 se produjo un aumento del nacionalismo palestino. Varias organizaciones guerrilleras de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) cometieron actos terroristas contra escuelas, mercados, estaciones de autobús y aeropuertos israelíes, con el objetivo manifiesto de "liberar Palestina".
Los ataques terroristas contra los israelíes, en su patria o en el extranjero, hicieron que la opinión pública se opusiera al reconocimiento de la OLP y a cualquier tipo de negociación con ésta, pero por la situación del pueblo palestino, y la política de su principl líder Jasser Arafat, el grupo consiguió ganar un amplio apoyo internacional, e incluso el reconocimiento de la ONU, como "único representante legítimo de los palestinos".

el mapa antes de 1967

el mapa después de 1967

La primera guerra árabe-israelí


El 15 de mayo, los ejércitos de Egipto, Transjordania (Jordania desde enero de 1949), Siria, Líbano e Irak se unieron a los palestinos y a otras guerrillas árabes que habían luchado contra los judíos desde noviembre de 1947.

El enfrentamiento se convirtió entonces en un conflicto internacional; durante la primera guerra árabe-israelí, llamada por Israel guerra de la Independencia, los árabes no pudieron evitar la creación del Estado judío, y el conflicto terminó con un armisticio, dispuesto por la ONU, entre Israel por un lado y Egipto, Líbano, Jordania y Siria por el otro. Las fronteras que se definieron en el armisticio se mantuvieron hasta 1967, año en que fueron modificadas por las conquistas que Israel llevó a cabo durante la guerra de los Seis Días.


Los primeros años del Estado de Israel

El equilibrio de la población del nuevo Estado sufrió fuertes alteraciones durante la guerra de 1948. Los acuerdos de armisticio supusieron un aumento del territorio bajo control de Israel más allá de los límites establecidos por la división de la ONU, que eran de unos 15.500 km2 a 20.700 km2. En la pequeña franja de Gaza, en la frontera entre Egipto e Israel, se mantuvo la ocupación egipcia y Jordania se anexionó Cisjordania. De los más de 800.000 árabes que vivían en el territorio controlado por Israel antes de 1948, sólo unos 170.000 permanecieron en él. El resto se trasladó a los países árabes vecinos, viviendo como refugiados, y poniendo fin de este modo a la amenaza de un Estado israelí con una mayoría de población árabe.
En 1949, el Consejo Provisional del Estado de Israel convocó elecciones para elegir la primera Kneset. Hayyim Weizmann, el líder sionista más destacado del periodo anterior a la guerra, se convirtió en el primer presidente del país.
El primer ministro Ben Gurión

 El primer jefe de gobierno fue David Ben Gurión, dirigente del Mapai (Partido Laborista Israelí), que había dirigido el Yishuv durante los últimos días del Mandato y tuvo una gran influencia en los diez primeros años de la historia de Israel.
 Hizo hincapié en la seguridad nacional y en la expansión y desarrollo de un ejército modernizado. Fueron reclutados tanto hombres como mujeres y el Ejército se convirtió en un centro para formar en la cultura hebrea a cientos de miles de inmigrantes que acababan de llegar al país. Las organizaciones armadas que estaban ligadas a diferentes movimientos políticos se disolvieron o se unieron al Ejército israelí.
Inmigración
Nada más conseguir su independencia, Israel se abrió a los inmigrantes judíos de todo el mundo; hacia 1952, la población se había duplicado. La mayoría de los nuevos ciudadanos eran supervivientes de los campos de concentración de Adolf Hitler. Sin embargo, en la década de 1950 cambió el modelo de inmigración, pues se produjo un aumento del número de judíos provenientes de países musulmanes de Oriente Próximo y del norte de África. A finales de la década de 1960, los judíos provenientes de estas zonas comenzaron a superar en número a los europeos. En tres décadas la población de Israel se quintuplicó y aproximadamente dos tercios de este crecimiento se derivaba de la inmigración judía.
Debido a que gran parte de los inmigrantes que llegaron a Israel no tenían un oficio o la preparación adecuada para participar en el desarrollo del país, a la pesada carga de los gastos de defensa y a la necesidad de una rápida expansión agrícola e industrial que absorbía gran cantidad de fondos gubernamentales, el país se enfrentó a graves problemas económicos.
Al iniciarse la década de 1950 la economía se vio conmocionada por la recesión y por la devaluación monetaria. El pueblo judío de todo el mundo, y el gobierno de Estados Unidos en particular y de modo oficial, proporcionó un gran apoyo económico, mientras que Ben Gurión negoció acuerdos con Alemania Occidental, que estipulaban el pago por parte de esta última de indemnizaciones tanto a los judíos que fueron víctimas de los nazis como al propio Estado de Israel.

1948 - La creación del Estado de Israel



1948. Tras el holocausto sufrido por el pueblo judío en la Segunda Guerra Mundial, la antigua reivindicación de tener un lugar en el mundo es escuchada. La ONU legitima entonces la creación del Estado de Israel en Palestina.
 

La creación del Estado de Israel
 La creación del Estado de Israel legitimada por parte de las Naciones Unidas en 1948, como consecuencia del holocausto sufrido por la población judía europea en la Segunda Guerra Mundial, constituía una reivindicación específica desde fines del siglo XIX.
El fundamento ideológico del Estado, de la mayor parte de sus partidos e instituciones políticas contemporáneas y de los individuos que las han establecido proviene del movimiento sionista, que adoptó como objetivo principal el crear "para el pueblo judío una patria en Palestina, afianzada por el derecho público".

El período anterior a la independencia
A comienzos del siglo XX no había muchos judíos en Palestina; su número en esta zona aumentó de 12.000 en 1845. hasta aproximadamente 85.000, en 1914.
La mayoría de los habitantes de Palestina eran árabes musulmanes y cristianos. El respaldo al movimiento sionista procedía sobre todo de los judíos de Europa y Estados Unidos.


Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) el movimiento sionista consiguió el respaldo de Gran Bretaña, que buscaba el apoyo del pueblo judío en su lucha contra Alemania. El gobierno británico manifestó sus intenciones en 1917 en forma de carta del ministro de Asuntos Exteriores Arthur James Balfour a los dirigentes sionistas en Gran Bretaña. Según este documento, el gobierno británico aprobaría el establecimiento en Palestina de una patria para el pueblo judío y no regatearía esfuerzos para facilitar la consecución de este objetivo, quedando muy claro que nunca se haría nada que perjudicara los derechos religiosos y civiles de las comunidades no judías existentes en Palestina o los derechos y el estatus político de los judíos residentes en el extranjero.
Tras la Primera Guerra Mundial, los términos de la Declaración de Balfour se incluyeron en el Mandato de Palestina aprobado por la Sociedad de Naciones en 1922. El Mandato encargó a Gran Bretaña la gestión de Palestina y le confió la tarea de ayudar a los judíos para "reconstituir su patria en ese país".
Durante el periodo del Mandato británico, que duró hasta 1948, comenzaron a realizarse asentamientos judíos de gran envergadura y a desarrollarse grandes empresas agrícolas e industriales sionistas. La comunidad judía se multiplicó por diez durante este periodo, especialmente en la década de 1930, en la que un gran número de judíos huyeron de las persecuciones nazis en Europa. Tel Aviv se convirtió en la comunidad judía más importante del país, se fundaron docenas de ciudades y pueblos y se establecieron centenares de colectividades agrícolas judías (kibbutzim) y de cooperativas.
La comunidad judía amplió sus instituciones representativas y democráticas tras la Guerra Mundial. Entre estas instituciones figuraba una asamblea electiva, el Consejo Nacional, que se ocupaba de los asuntos cotidianos de la comunidad en lo referente a educación, salud, servicios sociales, asistencia y otros servicios.
La vida religiosa judía la controlaba un Consejo de Rabinos que supervisaba y se ocupaba de matrimonios, divorcios y otros asuntos familiares. Las instituciones del gobierno local también se desarrollaron para administrar la vida de Tel Aviv y de otros pequeños pueblos judíos. El sistema educativo, que cultivaba la lengua y la cultura hebreas, se expandió y se fundó la Universidad Hebrea de Jerusalén. La Organización Sionista Mundial y la Agencia Judía de Palestina ayudó a la comunidad, consiguiendo fondos en el extranjero, reclutando inmigrantes judíos y buscando el apoyo político de los gobiernos occidentales.
Revueltas árabes y judías
Los funcionarios británicos, dependientes del Alto Comisionado para Palestina, nombrados por el gobierno de Londres, eran los responsables de la defensa y la seguridad, de la inmigración, del servicio de correos, del transporte y de las instalaciones portuarias. Eran la máxima autoridad y los responsables del gobierno del país.
Los británicos intentaron mantener el frágil equilibrio entre los intereses y reivindicaciones de la comunidad judía y los de la población predominantemente árabe del país.
La oposición árabe al gobierno británico y al sionismo fue creciendo a medida que aumentaba la inmigración judía a Palestina y se extendían los asentamientos judíos. Durante el Mandato británico, el estallido de numerosos alzamientos de carácter nacionalista culminó con un levantamiento árabe (1936-1939) que fue finalmente reprimido por el Ejército británico en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.
Con el ascenso del nazismo y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, los líderes sionistas se percataron de las dimensiones de la persecución y de los asesinatos de judíos realizados por la Alemania nazi; como consecuencia directa se intensificaron sus reivindicaciones para conseguir un régimen de autogobierno y facilitar la inmigración a Palestina que permitiera el asentamiento de judíos en esta tierra.
En Palestina, la comunidad judía se unió a esta postura oponiéndose a las autoridades británicas e intentando favorecer la inmigración de refugiados (a la que Gran Bretaña se oponía) provenientes de una Europa destrozada por la guerra. Al finalizar la guerra, la mayor parte del "Yishuv"(comunidad judía) se levantó contra la dominación británica.

La consecución de la independencia 

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