Como
en otras áreas del arte, en la literatura de comienzos del siglo XX, surgen
corrientes que se oponen a los valores existentes de la sociedad capitalista.
En
Alemania, por ejemplo, la publicación de las obras de F. Nietzsche con su
demoledora crítica a los valores dominantes y su preocupación por las fuerzas
interiores de la personalidad humana influyeron profundamente en el desarrollo
del pensamiento de principios del siglo XX.
El
movimiento naturalista en literatura apareció tras el apogeo del realismo.
El realismo busca un arte que refleje las fuerzas del bien y del mal que afectan a la vida humana. El naturalismo, por su parte, es una forma de determinismo artístico que pinta un mundo desolado en el que los seres humanos están atrapados y condenados al fracaso y al desastre por fuerzas incontrolables.
El realismo busca un arte que refleje las fuerzas del bien y del mal que afectan a la vida humana. El naturalismo, por su parte, es una forma de determinismo artístico que pinta un mundo desolado en el que los seres humanos están atrapados y condenados al fracaso y al desastre por fuerzas incontrolables.
Los
temas utilizados a menudo por los escritores naturalistas incluyen la
enfermedad, la locura, la senilidad, la hipocresía religiosa, las relaciones familiares,
los problemas políticos, y las fuerzas ineludibles de la economía, la herencia,
la raza, la clase y el entorno. Estos temas y la forma de presentarlos,
anticipaban muchos tratamientos similares en la literatura moderna.
Por
otra parte, el expresionismo influyó en la literatura en las primeras décadas
del siglo como reacción frente al naturalismo y al impresionismo. Al igual que
en la pintura y la música, el nuevo movimiento tenía por objeto la expresión o
representación de los sentimientos, experiencias y reacciones interiores del
artista o escritor.
El
escritor expresionista da cuerpo al concepto de Nietzsche del artista como un
crítico de los valores tradicionales. Además, igual que el pintor, el poeta o
el novelista buscaba retratar las poderosas fuerzas interiores en la
personalidad humana.
Un lenguaje emocional
exagerado y el dibujo de tipos abstractos más que de personajes realistas se
convirtieron en medios para ese fin.
El dramaturgo alemán Frank Wedekind, un expresionista temprano, con un sentido grotesco del humor, luchó contra las convenciones sociales en demanda de una nueva moralidad sexual. Fuerzas tales como la rebelión adolescente y la sexualidad amoral quedan retratadas en sus obras "Despertar de primavera" (1891) y "La caja de Pandora" (1904). Esta última sirvió de base tanto para un film (1928) como para "Lulu", una ópera del compositor austriaco Alban Berg.
El dramaturgo alemán Frank Wedekind, un expresionista temprano, con un sentido grotesco del humor, luchó contra las convenciones sociales en demanda de una nueva moralidad sexual. Fuerzas tales como la rebelión adolescente y la sexualidad amoral quedan retratadas en sus obras "Despertar de primavera" (1891) y "La caja de Pandora" (1904). Esta última sirvió de base tanto para un film (1928) como para "Lulu", una ópera del compositor austriaco Alban Berg.
Entre los escritores de habla
alemana, ninguno ejerció tanta influencia en la literatura contemporánea como
Franz Kafka.
Sus
narraciones y novelas "La metamorfosis" (1915), "El
proceso" (1925), "El castillo" (1926) y "Amerika"
(1927) ofrecen un fascinante ajuste de cuentas con un mundo desarticulado e inescrutable,
atrapado por la falta de fe y de dirección. El estilo narrativo aparentemente
sencillo de Kafka dio una nueva profundidad al principio expresionista,
evocando el misterio de la experiencia humana a través de símbolos sugerentes.
Otros escritores importantes en esta época fueron Thomas
Mann y Hermann Hesse.Thomas Mann, en su primera novela, Buddenbrooks (1901), expuso un tema recurrente en su obra: el conflicto entre los prósperos representantes de la saludable vida burguesa y el artista perspicaz y a menudo enfermizo. Los conflictos y dificultades de la personalidad creadora son el tema de las novelas y narraciones más importantes de Mann.
Los
escritos de Hermann Hesse expresan un sentido de la soledad espiritual, a
menudo atemperado por la sabiduría y el misticismo de la filosofía oriental.
Hesse describió la alienación y la dualidad de la naturaleza de los seres
humanos modernos en Demian (1919) y "El lobo estepario" (1927).