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martes, 29 de octubre de 2013

1985 - 1991. Crisis comunista: demolición del muro de Berlín, reunificación alemana y desmoronamiento de la Unión Soviética



Las drásticas reformas iniciadas por Mijaíl Gorbachov en la Unión Soviética generaron una reacción en cadena que provocó la demolición del muro de Berlin, la reunificación alemana, la aparición del pluripartidismo en Europa Oriental y el desmoronamiento de la propia Unión Soviética. 

La Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas feneció a causa de convulsiones eslavas tres semanas antes de cumplir 69 años.
La URSS, establecida formalmente el 30 de diciembre de 1922 tras cinco años de revolución bolchevique y guerra civil, heredó del derrocado imperio zarista las fronteras que, desde Europa Oriental hasta el estrecho de Bering y Vladivostok, y desde el Mar Ártico hasta el paralelo 45 en Asia central, incluían múltiples nacionalidades y religiones en un sexto de la superficie del planeta.
Los drásticos cambios económicos iniciados por Mijail Gorbachov en la década de 1980 desataron fuerzas en pro de transformaciones en el país y reavivaron el tema de la autonomía de las nacionalidades, provocando cambios similares en el resto del este europeo.

La distensión con Occidente
En la década de 1970 la URSS llevó a cabo una activa política internacional respaldada por un creciente poderío militar, pero también se inclinó hacia la distensión con Occidente y en especial con Estados Unidos.
En mayo de 1972 el presidente Nixon visitó la URSS. Los acuerdos entre ambas potencias abarcaron diversos temas: la cooperación en investigación médica, la limitación de armamento, la protección del medioambiente, ciencia y tecnología, la exploración espacial y las medidas tendientes a evitar los incidentes marítimos. A estos programas de colaboración le siguieron la condonación por parte estadounidense de la deuda soviética por los préstamos y arriendos de la Segunda Guerra Mundial, un pacto comercial de tres años y una serie de programas de intercambios culturales.
Los esfuerzos para lograr un nuevo tratado de limitación de armas estratégicas, después de 1975, fueron obstaculizados por la represión de los disidentes en la URSS y en Europa del Este, por la participación soviética en Angola y en otros estados africanos y por el continuo apoyo a la causa árabe contra Israel.
A pesar de esos focos de tensión, los negociadores soviéticos y estadounidenses alcanzaron un acuerdo que se materializó en el nuevo tratado SALT en mayo de 1979. 
Un mes más tarde Brezhnev se reunía con el presidente de Estados Unidos Jimmy Carter en Viena para la firma formal. Sin embargo, la intervención del Ejército soviético en Afganistán en diciembre de ese año, hizo que el Congreso de Estados Unidos no ratificara dicho acuerdo. 
Las relaciones entre Estados Unidos y la URSS empeoraron al iniciarse la década de 1980. Estados Unidos condenó el papel desempeñado por la URSS en la represión de la disidencia en Polonia y por el derribo, en setiembre de 1983, de un avión civil de las líneas aéreas coreanas en el espacio aéreo soviético.
Después de la muerte de Brezhnev (1982), los gobiernos de Yuri Andropov y Konstantín Chernenko fueron virtuales interregnos antes de consagrarse el irresistible ascenso de una nueva generación renovadora encarnada por Mijaíl Gorbachov.
La era de Gorbachov: Glasnost y perestroika
Tras consolidar su poder al modificar la composición del Politburó, Gorbachov inició una campaña con el objetivo de reformar la sociedad soviética.

Sus planes exigían la perestroika (en ruso, reestructuración) de la economía nacional y una glasnost (en ruso, 'transparencia') en la vida política y cultural.

En el congreso del PCUS celebrado a finales de junio de 1988, Gorbachov propuso una serie de reformas constitucionales que trasladarían el poder del partido a una asamblea legislativa elegida por sufragio universal, reducirían el papel del partido en la gestión económica y aumentarían considerablemente los poderes presidenciales.

Tres meses después, Andréi A. Gromiko abandonó su cargo de jefe del Estado (que desempeñaba desde 1985) y Gorbachov le sucedió en el puesto.

En marzo de 1989 el pueblo soviético participó en las primeras elecciones libres celebradas desde 1917 y eligió un renovado Congreso de Diputados del Pueblo. Este Congreso, convocado en mayo, constituyó el Soviet Supremo y eligió a Gorbachov presidente para un mandato de cinco años.

lunes, 2 de septiembre de 2013

1979 - 1992. Afganistán como parte del conflicto de la guerra fría. La invasión a Afganistán, guerrilla islámica y triunfo de los talibanes..



1979. La coyuntura política regional y su ubicación estratégica definirá el destino de Afganistán. Un nuevo capítulo de la guerra fría se procesaría con la entrada de tanques soviéticos, y el apoyo norteamericano a los grupos fundamentalistas islámicos.





La invasión a Afganistán y el apoyo al fundamentalismo islámico
Últimos capítulos de la guerra fría
Los problemas de Afganistán se arrastraban desde mucho tiempo atrás.
En los años sesenta la monarquía de este país había intentado impregnarse de un carácter democrático, pero la radicalización de la sociedad y la lucha de facciones por el poder impidieron la institucionalización prevista en su Constitución de 1964.
En 1973 la agudización de los conflictos condujo al derrumbe de la monarquía y la instalación de un régimen republicano, bajo la presidencia de Mohammed Daúd. Éste intentó aplicar una política moderada, manteniéndose neutral en el esquema de la guerra fría.
 En 1978, en Irán, un frente popular encabezado por los fundamentalistas musulmanes shiítas del Ayatollah Khomeini derroca a la monarquía del Shah. Aunque el carácter del golpe es nacionalista, el gobierno estadounidense recibe un duro golpe ya que el nuevo gobierno expulsa a sus tropas y barre con las bases militares que Estados Unidos había instalado a lo largo de la frontera con la URSS. Este hecho marcaría el destino de Afganistán.

Ante la posibilidad de que Estados Unidos buscara sustituir las bases perdidas emplazando otras nuevas en la frontera soviético-afgana, la URSS decide actuar.
Un sector del ejército encabezado por el general Mohammed Taraki, de tendencia comunista, derrocó a Mohammed Daúd y estrechó los vínculos con la URSS. Pese a que no realizó grandes modificaciones en la estructura económica del país, impulsó una serie de reformas resistida por amplios sectores, fundamentalmente las relativas a la igualdad de derechos de las mujeres respecto a los hombres.

En 1979 Hafizuli Amin fue designado primer ministro, y poco después Taraki era asesinado. Ante la incapacidad de Amin para manejar la situación, los soviéticos decidieron intervenir directamente, y en diciembre de ese año cruzaron la frontera afgana y apuntalaron el golpe de estado de Brabak Kamal.

De inmediato se produjo la resistencia armada de las guerrillas islámicas, con apoyo norteamericano, la cual se extendió a todo el país -con el apoyo logístico de gobiernos pro estadounidenses como el de Pakistán- y obligó a los soviéticos a mantener un numeroso contingente expedicionario.

La organización de la guerrilla antisoviética se basó en antiguas organizaciones militares campesinas, que si bien tenían que recibir un extenso entrenamiento militar antes de estar en condiciones de luchar con los soviéticos, tenían la ventaja de conocer a la perfección los difíciles terrenos montañosos en que se libraban las batallas.

El motivo por el que a la guerrilla financiada desde el exterior le fue tan sencillo encontrar una base social en el campesinado no sólo hay que buscarlo en los "lazos ancestrales" de estos campesinos con los jefes regionales y con el islam, sino sobre todo en la política del gobierno frentepopulista, que nunca llevó a cabo una verdadera reforma agraria, aunque tomara algunas medidas parciales en favor de los campesinos (por ejemplo, la eliminación de la usura y el establecimiento de tasas de interés fijas y relativamente bajas, o la expropiación indemnizada de un reducido número de latifundios).
En las ciudades, en cambio, los trabajadores y las mujeres habían recibido conquistas más importantes y apoyó masivamente al gobierno popular. Pero los campesinos, puestos a elegir entre dos regímenes que aparentemente no les significaban una gran diferencia, y en segundo lugar presionados por lealtades y prejuicios ancestrales, se alinearon en su mayoría con los fundamentalistas.


Entre mayo de 1988 y febrero de 1989 la URSS retiró todas las tropas, pero la guerra civil continuó. Afganistán dejó de ser un escenario más de la Guerra fría y se convirtió en una pieza fundamental en el tablero de las potencias regionales por hacerse con el control de un territorio estratégicamente situado.
Aun con sus intereses en juego, la estrategia de la burocracia de la URSS fue esencialmente defensiva, tanto en lo militar como en lo político. En vez de enfrentar la condena internacional, hizo repetidas declaraciones de su intención de retirarse, y en la práctica limitó el número de tropas, que nunca fue mayor de un millón.

En los primeros cinco años los mujaheddin no pasaron de ataques locales, pero a partir de 1986, y en el marco del "principio del fin" de la URSS, el Kremlin empieza a ceder terreno. Karmal es reemplazado por Najibullah, que poco después anuncia medidas conciliatorias, un cese de fuego y amnistías, lo que los rebeldes rechazan. En marzo de 1988, el ministro de Relaciones Exteriores Abdul Wakil acepta en Ginebra un plazo de nueve meses para el retiro de tropas, que Gorbachov y Najibullah confirman en abril, firmando un acuerdo entre Pakistán, Afganistán, la URSS y Estados Unidos.

El 15 de febrero de 1989 terminan de retirarse las tropas soviéticas, pero, el gobierno del Partido Democrático Popular Afgano (PDPA) no cayó inmediatamente. El consejo fundamentalista (Shura) había hecho cálculos de entrar a Kabul el mismo día 15, pero después de cuatro días de intensos combates se ve obligada a formar un gobierno fuera de la capital.

En Kabul, además de los restos del ejército regular, se forman milicias en las que participan obreros fabriles y mineros y muchísimas mujeres, que habían conquistado importantes derechos durante la ocupación soviética y sabían que un gobierno islámico sólo podría traer una brutal represión, no sólo por el fuerte componente machista de la ideología islámica, sino porque los derechos de las mujeres eran un símbolo de la ocupación.
A partir de 1989, los fundamentalistas avanzan con relativa facilidad sobre las provincias del interior, pero Kabul y sus alrededores resisten hasta 1992. Cuando entran las tropas fundamentalistas, venciendo a la población de Kabul por el hambre después de un sitio resistido heroicamente, inician una horrible masacre de comunistas y colaboradores del régimen del PDPA.

La victoria de los mujaheddines y sus disputas internas
Los talibanes entran en escena
 El consejo fundamentalista había elegido para el gobierno a dos representantes de fracciones irrelevantes, mientras las más importantes, la de Massud y la dirigida por Hekmatyar, se disputaban el poder. En 1992, cuando expira el plazo de ese gobierno, y coincidiendo con la toma de la capital, Rabbani, de la fracción de Massud, se hace cargo legalmente del gobierno, enfrentando la oposición militar de Hekmatyar y de otras fracciones menores. En este enfrentamiento, Rabbani tenía el respaldo de Irán y Hekmatyar respondía a los intereses pakistaníes. En 1994 termina el período de Rabbani, pero éste se niega a dejar el gobierno y se enfrenta militarmente con Hekmatyar, cuyo fuerte está al este de Kabul, en la ciudad de Jalalabad. 




Aprovechando la caótica situación política generada por la lucha entre las facciones, surgen con fuerza en 1994 los talibanes, un grupo integrado por estudiantes de teología procedentes del sur del país (de la región de Kandahar) y de etnia pashtún. Durante los meses siguientes avanzaron en dirección a Kabul: entre noviembre de 1994 y enero de 1995 tomaron las ciudades de Kandahar y de Ghazni, y en febrero alcanzaron los alrededores de Kabul. Rechazados por las fuerzas gubernamentales, los talibanes optaron por avanzar hacia el oeste y el este, con el fin de cercar la capital.
Motivaciones económicas
Los conflictos étnicos y religiosos sin duda existen en Afganistán, y millones de hombres están convencidos de luchar por esos motivos. Sin embargo, detrás de las motivaciones étnicas y religiosas hay intereses económicos concretos que son los que realmente mueven el conflicto.

jueves, 1 de noviembre de 2012

La era de McCarthy: La caza de brujas en EEUU



La guerra de Corea produjo un profundo cambio en la sociedad estadounidense que se manifestó en una psicosis anticomunista.
El Comité de Actividades Antiamericanas, creado en 1938 para vigilar las actividades de agentes extranjeros, se convirtió en comité permanente en 1945.
En los primeros años de su existencia fue denominado Comité Dies, por su primer presidente, el senador demócrata Martin Dies, que acusó de deslealtad a amplios sectores del funcionariado gubernamental.
Aunque vigiló a algunos grupos profascistas durante la Segunda Guerra Mundial, el Comité fue más conocido por sus investigaciones anticomunistas posteriores, comúnmente conocidas como "la caza de brujas". En 1947, bajo la presidencia del senador demócrata J. Parnell Thomas, inició una investigación sobre la supuesta influencia comunista en la industria cinematográfica, que concluyó con la detención de un grupo de actores y escritores conocidos como los "Diez de Hollywood".
Los estudios para los que trabajaban los expulsaron y manifestaron su apoyo al Comité, evitando cualquier tema problemático o controvertido en sus largometrajes; además, crearon una lista negra con todos los sospechosos de ser simpatizantes del comunismo, en la que se encontraba cualquiera que realizara una mínima expresión liberal.
Diversos directores y actores tuvieron que emigrar para poder continuar trabajando.
Obras producidas en este período reflejan las diferentes reacciones a la situación: el drama de Arthur Miller, "Las brujas de Salem" (1953), basado en el juicio de 1692, creaba un paralelo con las prácticas del Comité; la película de Fred Zinnemann, "Solo ante el peligro" (1952), ha sido interpretada como una parábola acerca de la resistencia ante la intimidación; por el contrario, el film de Elia Kazan, "La ley del silencio" (1954), ha sido considerado como una autodefensa del director por su decisión de testificar ante el Comité.
Ese mismo año Truman creó comisiones nacionales para investigar a los funcionarios públicos. El gobierno procesó a once dirigentes del Partido Comunista Estadounidense.
En 1950 el Congreso aprobó una ley por la que se creaba una Comisión de Control sobre Actividades Subversivas para vigilar las actividades comunistas en Estados Unidos y prohibir la entrada en el país de cualquier persona que hubiera pertenecido a una organización comunista.
En 1948-1949 el futuro presidente Richard Nixon empezó a destacar por el papel desempeñado en la investigación del Comité sobre el supuesto espía soviético Alger Hiss
La histeria anticomunista creada en Estados Unidos por las actividades del Comité, fue avivada por la proliferación de las armas nucleares (lo cual hizo que por vez primera los estadounidenses se sintieran vulnerables en su propio país), y por la Guerra Fría que les enfrentaba a una superpotencia rival a la que, también por primera vez, los estadounidenses consideraban enemigo ideológico.
En esta situación, el senador por Wisconsin Joseph Raymond McCarthy pudo lanzar duras acusaciones acerca de una infiltración masiva en el Departamento de Estado y en el Ejército (febrero de 1950), a pesar de ser incapaz de probar nada. Sus métodos y acusaciones irresponsables hicieron que el Senado censurara sus actividades en diciembre de 1954. Al mismo tiempo, el Tribunal Supremo corrigió algunos de los peores abusos que se habían producido en el ámbito de las libertades civiles durante el periodo de la posguerra, y algunas de sus sentencias limitaron la investigación pública sobre las creencias particulares.
Aunque es cierto que los servicios de inteligencia soviéticos eligieron como objetivo a algunos medios de comunicación y a movimientos juveniles occidentales, algunos historiadores han interpretado que el Comité se convirtió durante este periodo en un instrumento de las fuerzas más conservadoras que explotaban el miedo al comunismo para resarcirse de la marginación en que se encontraban desde la era de Roosevelt. Durante la década de 1960 la actividad del Comité fue cada vez menos intensa. Se cambió su nombre por el de Comité de Seguridad Interior en 1969 y en 1975 quedó disuelto.

lunes, 29 de octubre de 2012

1950 - 1953. La guerra de Corea



El conflicto bélico librado en la península de Corea desde junio de 1950 a julio de 1953, se inició como una guerra entre Corea del Sur y Corea del Norte, y constituyó un enfrentamiento derivado de la Guerra fría.


Partición de la posguerra
Poco antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la URSS acordaron la división de Corea por el paralelo 38 con el propósito de aceptar la rendición de las tropas japonesas. Sin embargo, ambas potencias utilizaron su presencia para lograr gobiernos aliados.
La URSS suprimió a los nacionalistas moderados en el norte y apoyó a Kim II Sung, un comunista que había dirigido guerrillas anti-japonesas en Manchuria. En el sur existía un movimiento izquierdista bien organizado, con varios grupos nacionalistas de derechas en la oposición. Al no poder encontrar un mediador apropiado que pudiera reconciliar ambas fuerzas, Estados Unidos terminó por suprimir las fuerzas de izquierda, apoyando a Syngman Rhee, un nacionalista que se había opuesto a los japoneses y había vivido en el exilio en Estados Unidos. Todos los coreanos esperaban la unificación, pero en el marco de la Guerra fría, las conferencias de unificación americano-soviéticas (1946, 1947) acabaron en mutua desconfianza. En 1947 ambas potencias comenzaron a organizar gobiernos separados. Estados Unidos convocó elecciones en 1948, con la supervisión de las Naciones Unidas, dirigidas a la creación de la República de Corea en agosto de 1948. En septiembre de 1948 el norte estableció la República Democrática Popular de Corea. El 25 de junio de 1950, las fuerzas de la República Popular cruzaron el paralelo 38, iniciando así la guerra de Corea.
La Guerra
La Guerra de Corea -conflicto bélico librado en la península de Corea desde junio de 1950 hasta julio de 1953- se inició como una guerra entre Corea del Sur (República de Corea) y Corea del Norte (República Democrática Popular de Corea) después de que esta última invadiera los territorios de la primera.
El conflicto rápidamente se convirtió en una guerra internacional limitada que involucró a Estados Unidos y a otras 19 naciones. Desde un punto de vista general, la guerra de Corea fue un enfrentamiento derivado de la Guerra fría.
Los motivos de Corea del Norte para invadir Corea del Sur tuvieron que ver con la frontera establecida entre ambas repúblicas en el paralelo 38, así como con las propias circunstancias internacionales. Al contrario de lo afirmado en la época, Corea del Norte aparentemente atacó a Corea del Sur sin conocimiento de la Unión Soviética ni de la República Popular China. La Unión Soviética, que esperaba la guerra en un momento posterior, boicoteó la acción de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cuando se produjo el ataque. El gobierno comunista de China, mientras tanto, esperaba invadir la isla de Taiwan sin que Estados Unidos respondiera militarmente.
La lucha establecida al sur del paralelo 38 y la creciente oposición al presidente de Corea del Sur, Syngman Rhee, convencieron al presidente de Corea del Norte, Kim Il Sung, de que sería bien recibido por muchos surcoreanos como liberador y reunificador de las dos Coreas.
La guerra se inició el 25 de junio cuando el ejército norcoreano cruzó el paralelo 38 e invadió Corea del Sur. Estados Unidos respondió inmediatamente enviando suministros a Corea del Sur, y pronto aumentó su implicación en el conflicto. El 27 de junio, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con la ausencia voluntaria de la Unión Soviética, aprobó una resolución presentada por Estados Unidos que imponía sanciones militares a Corea del Norte. Tres días después, el presidente estadounidense Harry S. Truman, ordenó que las divisiones estacionadas en Japón se trasladaran a Corea. Las fuerzas estadounidenses, las surcoreanas y otros contingentes de tropas de Australia, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Colombia, Etiopía, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Filipinas, Suráfrica, Tailandia y Turquía, con unidades médicas de Dinamarca, India y Suecia, fueron puestas bajo un mando unificado de la ONU dirigido por el general estadounidense Douglas MacArthur. Las fuerzas de tierra de estas naciones, Estados Unidos y Corea del Sur se agruparon en el Octavo Ejército estadounidense, en lo que fue la primera intervención conjunta de la ONU.
Incluso después de que Truman involucrara a las divisiones de Estados Unidos en Corea, la guerra siguió un curso negativo. Antes de que los norcoreanos se detuvieran en agosto, habían tomado Seúl y las tropas estadounidenses y surcoreanas habían sido expulsadas del pequeño perímetro alrededor de la ciudad portuaria de Pusan situada en el sur. Los refuerzos estadounidenses pudieron mantener esta pequeña área y el 15 de setiembre de 1950, el general MacArthur lanzó una invasión anfibia sobre la ciudad de Inchon en la costa occidental de Corea del Sur. En un movimiento coordinado, las fuerzas de la ONU rompieron el perímetro de Pusan. Rápidamente los norcoreanos fueron conducidos y obligados a traspasar el paralelo 38.
Percibiendo una oportunidad no sólo para detener la expansión comunista sino también para eliminarla, el presidente Truman aprobó las órdenes para que las fuerzas de la ONU cruzaran el paralelo 38 y empujaran al enemigo hacia la frontera de China. A pesar de las repetidas advertencias chinas de que entrarían en guerra si los estadounidenses llegaban cerca del río Yalu, las fuerzas de la ONU cruzaron a territorio norcoreano el 7 de octubre y conquistaron Pyongyang, su capital. Hacia el 25 de octubre algunas unidades avanzadas llegaron al río Yalu; allí entraron en combate con tropas chinas que habían entrado en Corea del Norte.
El 26 de noviembre la potente ofensiva china cerró la línea de retirada al noreste de Corea a las tropas de la ONU. Los comunistas reconquistaron Pyongyang el 5 de diciembre y Seúl el 4 de enero de 1951. La ofensiva comunista se detuvo el 15 de enero a lo largo de un frente al sur de Seúl.
El temor a una guerra abierta con China y la Unión Soviética hizo que el presidente estadounidense abandonara su objetivo de reunificar por las armas Corea y retomara su objetivo original de detener la 'agresión comunista' en Corea.
El Octavo Ejército estadounidense inició la ofensiva el 25 de enero, y todo el mando de Naciones Unidas participó en el potente ataque conocido como 'Operación Asesino' el 21 de febrero que provocó que los chinos se retiraran lentamente de Corea del Sur. Seúl cayó de nuevo en poder de las fuerzas de la ONU el 14 de marzo. Hacia el 22 de abril, éstas habían ocupado posiciones al norte del paralelo 38 a lo largo de una línea que se estableció hasta el final de la guerra. Mientras tanto, el 11 de abril, el general MacArthur, que había defendido públicamente una estrategia militar de enfrentamiento abierto con China fue relevado del mando por Truman. Con su sucesor, el general Matthew Ridgway, durante los dos años siguientes las fuerzas de la ONU se implicaron principalmente en acciones defensivas.
Aunque los comunistas no podían llevar a cabo una ofensiva importante, sus fuerzas, bien atrincheradas, hacían que la estrategia de defensa activa de la ONU fuera muy costosa. Algunas de las batallas más desesperadas se produjeron en las colinas denominadas Old Baldy, Capital, Pork Chop, T-Bone y Heartbreak Ridge.
Durante la guerra de Corea el espacio aéreo desempeñó un papel decisivo, siendo la primera ocasión en que entraron en combate aviones supersónicos (MiG-15 chinos y F-86 Sabres estadounidenses).
En junio de 1951, a medida que las operaciones bélicas se iban convirtiendo en una guerra de posiciones, el delegado soviético en la ONU propuso formalmente que los beligerantes iniciaran conversaciones para el alto el fuego. El 10 de julio de 1951, comenzaron las negociaciones de tregua en Kaesong (Corea del Norte) que continuaron de forma intermitente durante dos años.
Aunque llevadas a cabo en un ambiente de sospecha mutua, las negociaciones finalmente dieron como resultado un acuerdo que no resolvió un tema importante: el rechazo comunista a aceptar el principio, defendido por la ONU, de que un prisionero de guerra no sería entregado a su ejército contra su deseo. Las negociaciones se rompieron en octubre de 1952 y no se reiniciaron hasta abril de 1953. Al final de la primavera, ambas partes acordaron que los prisioneros que no desearan regresar a sus países fueran custodiados por una comisión neutral durante 90 días después de la firma del armisticio. Durante este periodo, cada nación podía intentar persuadir a sus ciudadanos para que regresaran a su país. Ambas partes acordaron mantener una conferencia de paz de alto nivel dentro de los tres meses siguientes a la fecha efectiva del armisticio, pero que, hasta abril de 1954, se pospuso.
En julio de 1953, se firmó el acuerdo de tregua en Panmunjom. Así, pendiente del último acuerdo en la conferencia de paz planificada, la guerra de Corea finalizó después de más de tres años de conflicto y de aproximadamente cuatro millones de bajas (entre muertos y heridos). El daño económico y social de la guerra de Corea fue incalculable.

domingo, 28 de octubre de 2012

Enfrentamiento URSS - EEUU: La guerra fría


La "Guerra fría", constituyó la disputa que enfrentó después de 1945 a Estados Unidos y sus aliados, de un lado, y al grupo de naciones lideradas por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), del otro.
No se produjo un conflicto militar directo entre ambas superpotencias, pero surgieron intensas luchas económicas y diplomáticas. Los distintos intereses condujeron a una sospecha y hostilidad mutuas enmarcadas en una rivalidad ideológica en aumento.
Antecedentes
Estados Unidos y Rusia iniciaron sus enfrentamientos en 1917, cuando los revolucionarios tomaron el poder, creando la Unión Soviética, y declararon la guerra ideológica a las naciones capitalistas de Occidente. Estados Unidos intervino en la Guerra Civil rusa enviando unos 10.000 soldados entre 1918 y 1920 y después se negó a reconocer el nuevo Estado hasta 1933.
Los dos países lucharon contra Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, pero esta alianza comenzó a disolverse en los años 1944 y 1945, cuando el líder ruso Iósiv Stalin, buscando la seguridad soviética, utilizó al Ejército Rojo para controlar gran parte de la Europa Oriental. El presidente estadounidense Harry S. Truman se opuso a la política de Stalin y trató de unificar Europa Occidental bajo el liderazgo estadounidense. La desconfianza aumentó cuando ambas partes rompieron los acuerdos obtenidos durante la Guerra Mundial. Stalin no respetó el compromiso de realizar elecciones libres en Europa Oriental. Truman se negó a respetar sus promesas de envío de indemnizaciones desde la Alemania derrotada para ayudar a la reconstrucción de la Unión Soviética, devastada por la guerra.
Los funcionarios estadounidenses, preocupados por la presión soviética en Irán y Turquía, interpretaron un discurso de 1946 realizado por Stalin como la declaración de la guerra ideológica a Occidente. En 1947 el presidente propuso la denominada Doctrina Truman, que tenía dos objetivos: enviar ayuda estadounidense a las fuerzas anticomunistas de Grecia y Turquía, y crear un consenso público por el cual los estadounidenses estarían dispuestos a combatir en un supuesto conflicto. Alcanzó ambos objetivos. Ese mismo año, el periodista Walter Lippmann popularizó el término "Guerra fría" en un libro así titulado. En el Congreso estadounidense hubo una serie de interrogatorios a los que se dio gran publicidad sobre las actividades procomunistas en Estados Unidos. El investigador más conocido, el senador Joseph Raymond McCarthy, dio nombre a una era de intenso anticomunismo.
Cuando en 1948, Estados Unidos propone el Plan Marshall (Programa de Recuperación Europea), dotado de 22.000 millones de dólares para reconstruir Europa, la Unión Soviética responde aumentando su control sobre Europa Oriental y amenazando la posición de Occidente en Alemania.
La joven Organización de las Naciones Unidas (ONU) era incapaz de imponer medidas unánimes en medio de la lucha de intereses de las dos potencias.
Tras el ensayo de la primera bomba atómica rusa, Europa occidental decide crear junto a Estados Unidos una alianza militar -la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)- y reforzar a Alemania Occidental como país independiente con capacidad para armarse, para frenar el avance soviético.
La OTAN, que garantizaba una mutua protección en Europa y América del Norte, estaba  encargada de asegurar el funcionamiento de un ejército común, colocado bajo un mando único; a tal efecto, cada nación-miembro se comprometía a aportar contingentes militares en proporción a sus posibilidades. La preponderancia de los Estados Unidos en dinero y fundamentalmente por la posesión de armas atómicas, le dio mayor poder que ninguno de los demás estados miembros y los norteamericanos pudieron seguir dominando militarmente a Europa.
El enfrentamiento con la Unión Soviética comprendía también otras dos organizaciones o bloques de aliados que fueron creando un cerco al bloque comunista.
La CENTO (Organización del Tratado Central), con sede en Ankara, fue creada con el nombre de Pacto de Bagdad, en febrero de 1955, por Turquía e Irak, entrando sucesivamente en él Gran Bretaña, Irán, Pakistán y los Estados Unidos. En esta organización los estadounidenses dirigen las comisiones económica y antisubversiva del mismo.
La SEATO (Organización del tratado del Sudeste Asiático), con sede en Bankok, capital de Thailandia, fue fundada en virtud del tratado de Manila, en setiembre de 1954, y mantiene enlace con la CENTO y la OTAN. Son miembros de esta organización Australia, Francia, nueva Zelanda, Pakistán, Filipinas, Thailandia, Gran Bretaña y Estados Unidos.
De este modo, los norteamericanos trataron desde los comienzos de la guerra fría de ir cercando a la URSS mediante la OTAN -países europeos y atlánticos- la CENTO -Cercano Oriente- y la SEATO -Asia suboriental y Pacífico- en un amplísimo centro geográfico, mediante países satélites, subvencionados y con gobiernos simpatizantes.
En Japón -paralelamente- bajo control estadounidense, se aceleró el desarrollo económico para luchar contra el comunismo asiático. Cuando Corea del Norte, comunista, invadió Corea del Sur en 1950, Truman envió al ejército estadounidense a la acción. El conflicto, conocido como guerra de Corea, concluyó tres años después con una tregua que dejó la frontera anterior a la guerra.
Unión Soviética y Pacto de Varsovia
La Unión Soviética, por su parte, sintiéndose amenazada, promovió a su vez el llamado Pacto de Varsovia, (oficialmente, Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua), alianza militar compuesta por ocho países comunistas europeos, creada para contrarrestar el rearme de Alemania Occidental, y su ingreso en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
El tratado fue firmado en Varsovia (Polonia) el 14 de mayo de 1955 por Albania, Bulgaria, Checoslovaquia, República Democrática de Alemania, Hungría, Polonia, Rumania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. La alianza estaba dominada por la URSS, que mantenía un estricto control sobre los otros estados firmantes del pacto. En 1961 Albania rompió relaciones diplomáticas con la URSS a causa de diferencias ideológicas y en 1968 abandonó el Pacto de Varsovia.
Según los términos del tratado, el Comité Político Consultivo coordinaba todas las actividades, excepto las puramente militares, y el Mando Unificado de las Fuerzas Armadas ejercía la dirección sobre las tropas asignadas a éste por los estados miembros. Se acordó que el Mando Unificado quedara bajo dirección soviética. La única acción militar del Pacto de Varsovia fue dirigida contra un Estado miembro: Checoslovaquia. (En el otoño de 1956, la URSS llevó a cabo de forma unilateral la invasión de Hungría, otro Estado miembro del Pacto de Varsovia). En agosto de 1968, como respuesta a una serie de reformas liberalizadoras promulgadas por el gobierno checoslovaco, conocidas como la primavera de Praga, tropas de la URSS, Polonia, Hungría, Bulgaria y Alemania Oriental invadieron Checoslovaquia y forzaron el retorno a un régimen afín a la ortodoxia soviética. Rumania se opuso a la invasión, por lo que no participó en ella, pero continuó siendo miembro del Pacto.
En 1953 Stalin murió y Truman abandonó su cargo, pero ambas partes siguieron su lucha por Europa. La URSS intentó proteger a la Alemania Oriental comunista de una importante pérdida de población construyendo el que pasaría a ser denominado Muro de Berlín en 1961. Cada superpotencia también intentó influir en las nacientes naciones de Asia, África, Oriente Próximo y Latinoamérica. En América del Sur, el Caribe y en América Central tanto los movimientos insurgentes como los permanentes golpes de Estado estuvieron, muchas veces, enmarcados en este conflicto. La Doctrina de la Seguridad Nacional surgida en la década de 1960 influyó en toda Sudamérica, produciendo permanentes violaciones de los derechos humanos. En 1962 surgió una grave crisis cuando la URSS instaló misiles en Cuba, por aquellos años su nuevo aliado. El presidente John Fitzgerald Kennedy amenazó con represalias nucleares y los soviéticos retiraron los misiles a cambio de la promesa de aquél de no invadir Cuba. La crisis de los misiles produjo desencuentros en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Calmados por esta crisis, los soviéticos también se debilitaron cuando los dirigentes chinos se separaron de Moscú y los europeos del Este comenzaron a mostrar su descontento. El nacionalismo demostraba ser más fuerte que el comunismo. Mientras tanto, Estados Unidos estaba luchando en la guerra de Vietnam, sangrienta acción militar en un fallido esfuerzo por conservar Vietnam del Sur. Además, la superioridad económica de posguerra de Estados Unidos fue retada por Japón y Alemania Occidental. Hacia 1973 las dos superpotencias enfrentadas acordaron una política de distensión; fue un intento de detener la costosa carrera armamentista y frenar su competencia política, militar y económica en el Tercer Mundo.
La Organización de Países No Alineados
La alineación en torno a los bloques de poder constituyó una constante en las acciones políticas de los países por estas décadas. Hubo quienes, sin embargo, optaron por alinearse dentro de un nuevo grupo; la Organización de Países No-Alineados.
Los no alineados constituían una agrupación de estados que, durante la Guerra fría, no tenían alianza formal con ninguno de los dos bloques hegemónicos liderados por Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. La formación de un grupo conocido formalmente como Movimiento de Países No-Alineados se originó con la división del mundo en los bloques comunista y capitalista después de la Segunda Guerra Mundial. Fundamental para su surgimiento resultó la Conferencia de Bandung (1955), que sancionó el derecho a la lucha de los países del Tercer Mundo para lograr su independencia frente a cualquier poder colonial o hegemónico, y que anticipó la Conferencia de Belgrado (1961) en que la Organización de Países No-Alineados celebró su primera reunión para definir sus objetivos esenciales. En este papel destacaron el primer ministro de la India, Sri Pandit Jawaharlal Nehru y los presidentes Achmed Sukarno de Indonesia, Gamal Abdel Nasser de Egipto, Kwame Nkrumah de Ghana, Sékou Touré de Guinea, y Josip Broz (Tito) de Yugoslavia.
La política de "no alineamiento" adoptada fue diferente de la de neutralidad en tanto que implicaba una participación activa en la política internacional y un punto de vista basado en las características de una cuestión más que en una posición predeterminada. Por ejemplo, una gran mayoría de los países no alineados se opuso a Estados Unidos durante la guerra de Vietnam y a la URSS después de la invasión soviética de Afganistán. En la práctica, sin embargo, muchos de los países no alineados se inclinaban claramente por alguno de los dos bloques. Tal fue el caso de Cuba desde que la revolución llevara al poder a Fidel Castro, cuyo régimen político no tardó en acercarse a posturas prosoviéticas.
Los países no alineados se consideraban como un importante amortiguador entre las dos alianzas militares rivales, con lo que disminuían la posibilidad de un conflicto grave. Sin embargo, cualquier ambición de constituir una fuerza se vio frenada por la variedad de gobiernos, que iban desde posturas izquierdistas hasta ultraderechistas, y por su debilidad económica y militar, que les obligaba a depender de la ayuda de las grandes potencias.
La Coexistencia Pacífica
El 23 de junio de 1951 el representante soviético en la ONU, J.A. Malik, aludió a la posibilidad de llegar a una relación de "coexistencia pacífica" entre las dos potencias mundiales y por consiguiente entre los dos bloques encabezados por las mismas. Era una fórmula que suponía haber alcanzado un equilibrio a escala mundial, no modificable a corto plazo. La guerra fría trajo todos los resultados que se esperaron de ella.

La fórmula de la coexistencia caracterizó el período comprendido entre 1952 y 1956, sobre todo en Europa, y se vio favorecida por la propia desaparición de los protagonistas de la guerra fría. En los EEUU las elecciones presidenciales de 1952 fueron ganadas por el general Eisenhower; y en la Unión Soviética la muerte de Stalin y el paso a una "dirección colegial" con el establecimiento de la nueva presidencia norteamericana; pero la transición se prolongó hasta 1955.

La renovación de esta política partió de la llamada "Cumbre mundial", en la que participaron tres personalidades, que en sus distintos ámbitos, iniciaron un viraje de mutua comprensión. La presencia de Nikita Kruschev, en la Unión Soviética; John F. Kennedy en los Estados Unidos y el papa Juan XXIII, en el Vaticano, significó un giro hacia el entendimiento y una apertura a la esperanza, y aunque su acción personal fue demasiado breve, su huella ha marcado de manera indeleble la historia contemporánea.

domingo, 21 de octubre de 2012

EEUU vs URSS: La guerra fría



Con la finalización de la Segunda Guerra Mundial, se instaura la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
A partir de ese momento el mundo se alinea en dos bloques político-económicos. Se crean los organismos internacionales y, paralelamente a la reconstrucción europea, las antiguas colonias buscan su independencia.


Introducción

El 5 de marzo de 1946, dirigiéndose a la inmensa multitud reunida en el "campus" de la pequeña Universidad norteamericana de Fulton, Winston Churchill pronunció un discurso que puede considerarse el balance final de la guerra apenas terminada y la anticipación de la política mundial posbélica. Churchill dijo que un "telón de acero" había caído sobre el continente europeo, partiéndolo en dos desde el Báltico al Adriático por una línea tendida entre Stettin y Trieste.

El "telón de acero" al que ya se había referido antes de finalizar la guerra, era el primer signo del mundo "bipolar" que había emergido de las ruinas de una Europa y un mundo definitivamente desaparecidos.
W. Churchill
La coalición de la URSS con los países occidentales durante la guerra, no había sido fruto de ideologías o intereses convergentes, sino de un contexto difícil para todos.
La Unión Soviética, había expulsado al invasor del primer y único país socialista, y no podía dejar de estimular el fermento revolucionario más allá de las fronteras. Los Estados Unidos, por su parte, se presentaban también como portadores de un mensaje universal, diametralmente opuesto al de la Unión Soviética.

Así pues, antes incluso del cese de las hostilidades, la Unión Soviética y los Estados Unidos aparecían como los dos polos en torno a los que estaban llamados a colocarse los pueblos y las naciones del mundo para afrontar los problemas de la paz.
Gran Bretaña no estaba en condiciones de contrarrestar aquel proceso de organización bipolar de la sociedad internacional posbélica: aunque no era menos digna que los EEUU de representar la ideología política de Occidente frente a la soviética, había perdido hacía ya tiempo su antigua fuerza de atracción y de convocatoria. Debía inevitablemente doblegarse al aplastante poderío eonómico-militar de los Estados Unidos e ingresar en su área de influencia.



Los efectos de la Segunda Guerra Mundial
La situación de buena parte de Europa tras el fin de la Segunda Guerra Mundial era lamentable.
 Pese a que Europa Oriental sufrió las mayores pérdidas por haber sido el principal escenario de lucha, los países occidentales también vieron afectadas sus economías. Cada país se apresuraba ahora a recontruir lo perdido.
Había que reorganizar el mundo, y para ello las principales potencias acordaron la formación de organismos internacionales que salvaguardaran la paz y la economía mundiales. 



Francia, país que estuvo ocupado por los nazis durante largo tiempo, sufrió las mayores pérdidas de Europa Occidental, especialmente en el sector económico y de transportes. Por otra parte, a la guerra y la ocupación se sumó una guerra civil entre los colaboracionistas con el régimen nazi y el poderoso movimiento de la Resistencia.
Con la instauración de la IV República en 1946 y la promulgación de una nueva Constitución, se aplicaron políticas sociales creando un sistema de seguridad social que atendiera la asistencia médica, seguros por incapacidad, jubilación  y desempleo para todos los ciudadanos. Por otra parte, se llevó adelante una reforma económica tendiente a recontruir y dinamizar los sectores productivos afectados por la guerra.
En Gran Bretaña, pese a que su territorio no había sido escenario de guerra, la economía se encontraba debilitada. Sus reservas se habían agotado en el transcurso del conflicto, y era imprescindible para el país una política de exportación para recuperar los mercados perdidos durante la contienda, reactivar y modernizar la industria, así como limitar las importaciones. Desde el punto de vista político, la coalición nacional formada en tiempos de guerra quedó dislocada, y el enfrentamiento entre los laboristas y las ideas conservadoras del gobierno de Churchill, resultó favorable a los primeros, quienes obtuvieron por primera vez en la historia la mayoría en el parlamento tras las elecciones de 1945.
Tras el hundimiento del nazismo, en varios países de Europa central, estallan revoluciones sociales. Los jefes de los partidos campesinos y demócratas que lucharon contra el nazismo perseguían dos objetivos: la eliminación de los fascistas y colaboracionistas, y llevar una vigorosa reforma agraria en regiones donde unos pocos grandes latifundistas poseían la mayor parte de la tierra. Esta revolución fue encauzada por la URSS, país ocupante, siguiendo las normas de la ortodoxia comunista.
La Unión Soviética, que sufrió las mayores pérdidas humanas y materiales durante la guerra, estableció su propio régimen en las zonas que le fueron asignadas, y en 1947 ya había diseñado el llamado "Telón de acero", a fin de separar Europa oriental y algunas zonas de Europa central de la Europa occidental.
El gobierno soviético afrontó los problemas de la posguerra bajo el prisma de una política expansionista destinada a aumentar los territorios controlados por gobiernos comunistas leales a la URSS, a fortalecer su seguridad en previsión de futuras agresiones y a utilizar el movimiento comunista internacional como instrumento para incorporar a otros países a la órbita soviética.
EEUU, por su parte, se vio favorecida durante la guerra.
Desde el punto estrictamente bélico su territorio no se vió afectado durante la confrontación, y por dicha razón no sufrió bajas civiles ni destrucción de su economía; sus bajas militares fueron las más bajas comparadas con los demás ejércitos aliados. Desde el punto de vista de la economía mundial, el impresionante desarrollo industrial que llevó adelante en las primeras décadas del siglo le permitió absorber los mercados que antes de la guerra eran manejados por el comercio europeo, especialmente el británico.
La política mundial, lejos de distenderse tras seis años de guerra, crecía en tensiones. Ahora el conflicto se instalaba entre dos concepciones políticas y económicas antagónicas: las potencias occidentales y la Unión Soviética. Este distanciamiento, que duró 52 años y que ha sido denominado Guerra Fría, marcó el inicio de un nuevo orden mundial: la división del mundo en bloques.

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