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lunes, 15 de octubre de 2012

1938. Orson Welles y la guerra de los mundos: los marcianos invaden la tierra!





En 1938 el actor y director estadounidense Orson Welles hizo cundir el pánico entre los oyentes radiofónicos con su célebre retransmisión de "La guerra de los mundos", que anunciaba con absoluto realismo la noticia de una invasión marciana de la Tierra.
Su versión radiofónica de "La guerra de los mundos", del autor británico H. G. Wells, fue tan realista que sembró el pánico entre miles de oyentes, al hacerles creer que realmente se estaba produciendo una invasión alienígena.
Este escándalo motivó que la productora RKO le facilitara su debut en cine con un buen presupuesto, pero "Ciudadano Kane" (una de las mejores obras de la historia del cine) fue perjudicada por los periódicos del magnate Willian Randolph Hearst, cuestionado en la película, no alcanzando el éxito de público que merecía, por lo que, como toda la obra posterior de este genial cineasta, quedó más bien como película de culto minoritaria, más reconocida en Europa que en su propio país.

A partir de l950, el efecto producido por esta transmision radial dio origen a la realización de series de televisión enormemente populares, entre las que destaca "Star Trek". El éxito de ésta se ha convertido en un fenómeno social capaz de atraer a miles de seguidores a congresos, convenciones y eventos similares de carácter internacional.



Presentación radiofónica de "La guerra de los mundos" de H.G. Wells
 El presente guión radiofónico es una adaptación libre de la famosa novela de H. G. Wells "La Guerra de los Mundos" (publicada por primera vez en 1895), debida a la pluma de Howard Koch, y fue presentado por Orson Welles y la compañía del teatro Mercury en la estación de Radio de Columbia Broadcasting System, el 30 de octubre de 1938 .

La presentación radiofónica de esta pieza, en la fecha mencionada, dio ocasión a un tremendo pánico que alcanzó a varios centenares de miles de habitantes de los estados de Nueva York y limítrofes. La actuación de Orson Welles y de su compañía fue tan perfecta, y los efectos de sonido tan reales, que los radioescuchas, olvidados de que aquello era una representacion artística, se sugestionaron y creyeron que los marcianos habían invadido la Tierra.

I

Tenemos actualmente la completa seguridad de que, en los primeros años del siglo XX, nuestro planeta era vigilado muy de cerca por inteligencias mucho más penetrantes y perspicaces que las del hombre, aunque también estaban albergadas en cuerpos tan mortales como los nuestros. Sabemos que mientras los hombres se agitaban afanosamente en torno a sus múltiples ocupaciones y negocios, estaban siendo examinados y estudiados, quizá tan minuciosamente como el hombre mismo, con un microscopio, estudia e investiga las vicisitudes de los minúsculos seres que se agitan y se multiplican en el seno de una gota de agua. La gente se movía alegremente de un lado a otro, por todo el haz de la Tierra, en torno a sus pequeños quehaceres, llena íntimamente de una serena seguridad de su dominio sobre todo reducido y rodante fragmento del torbellino solar, que por casualidad o, mejor dicho, por designio Superior, el hombre había heredado, sacándolo de la misteriosa oscuridad del tiempo y del espacio. Sin embargo, a través del inmenso océano etéreo, mentes que son a nuestras mentes como las nuestras lo son a las de las bestias de la jungla, inteligencias vastas, frías y carentes de sentimientos de conmiseración, contemplaban a esta Tierra con ojos llenos de envidia y, poco a poco, pero con seguridad, trazaban sus planes contra nosotros. En el año treinta y nueve del siglo XX llegó su gran desilusión.

Era cerca del final del mes de octubre. Los negocios estaban en su mejor período. El miedo a la guerra se había alejado. Había vuelto al trabajo un número muy considerable de hombres. En el comercio las ventas alcanzaban su más alto punto. Este atardecer del 30 de octubre, el Servicio de Información Crossley estimaba el número de oyentes de las estaciones de radio en treinta y dos millones.

LOCUTOR PRIMERO. Durante las restantes veinticuatro horas sin cambios apreciables en la temperatura. Se anuncia una ligera perturbación atmosférica, de origen indeterminado, sobre Nueva Escocia, que motivará el que el área de baja presión descienda rápidamente hacia los estados del nordeste, acompañada con posibles lluvias y vientos huracanados. Temperatura máxima, sesenta y seis; mínima, cuarenta y ocho. Esta predicción del tiempo se la hace a ustedes la oficina central de Meteorología.

LOCUTOR SEGUNDO. Ahora, señores Oyentes, les trasladamos a ustedes al salón meridiano del hotel Park Plaza, en el centro de Nueva York, donde escucharán ustedes la música de Ramón Raquello y su orquesta.

(Una canción española... Acaba.)

LOCUTOR TERCERO. Buenas noches, señoras y caballeros. De la sala meridiana del hotel Park Plaza, de la ciudad de Nueva York, les invitamos a ustedes a oír la música de Ramón Raquello y su orquesta. Con un toque de sentimiento hispánico, Ramón Raquello comienza... la Cumparsita.

(Empieza a sonar la música.)

LOCUTOR SEGUNDO. Señoras y caballeros, interrumpimos nuestro programa de baile, para comunicar a ustedes un boletín especial que debemos a la Radio Intercontinental de Noticias. A las ocho menos veinte, hora central, el profesor Farrell, del Observatorio de Mount Jennings, de Chicago (Illinois), comunica que se han observado en el planeta Marte algunas explosiones de gas incandescente, que se suceden a intervalos regulares.

El espectroscopio revela que el gas es hidrógeno y que éste se dirige hacia la Tierra con enorme velocidad. El profesor Pierson del Observatorio de Princeton, confirma las observaciones del profesor Farrell, y describe este fenómeno como (palabras textuales): un chorro de llama azul, disparado por un arma de fuego (hasta aquí las palabras textuales).

Ahora volvemos a ustedes nuevamente a la música de Ramón Raquello, que toca para ustedes en la sala meridiana del hotel Por!( Plaza, situado en el centro de Nueva York.

(Durante unos momentos suena la música hasta que la pieza termina. Ruido de aplausos.)

Ahora una melodía que nunca pierde popularidad, el siempre famoso Polvo de Estrellas. Ramón Raquello y su orquesta...

(Música.)

LOCUTOR SEGUNDO. Señoras y caballeros, continuando con las noticias dadas a ustedes hace unos instantes en nuestro último boletín, les informamos que la oficina meteorológica del gobierno ha solicitado de los más importantes observatorios de la nación que mantengan su vigilancia sobre cualquier otra perturbación que pudiera ocurrir en el planeta Marte. Debido a la desacostumbrada naturaleza de estos sucesos, hemos dispuesto una entrevista con el conocido astrónomo, profesor Pierson, que les explicará a ustedes su punto de vista, con relación a este suceso. Dentro de breves momentos les trasladaremos a ustedes al observatorio Princeton, Nueva Jersey. Entretanto les devolvemos a ustedes la música de Ramón Raquello y su orquesta.

(Música.)

LOCUTOR SEGUNDO. Ahora les rogamos a ustedes nos acompañen al Observatorio Princeton, en Princeton, donde Carlos Phillips, nuestro comentarista interrogará al famoso astrónomo profesor Pierson. Estamos ahora en Princeton, Nueva Jersey.

(Cámara de resonancia.)

PHILLIPS. Buenas noches, señoras y caballeros. Habla para ustedes Carlos Phillips, desde el observatorio de Princeton. Estoy en una gran sala semicircular totalmente oscura; solamente una abertura oblonga se advierte en la bóveda del techo. A través de esta abertura puedo contemplar En cielo tachonado de estrellas, que emiten un brillo frío sobre el intrincado mecanismo del enorme telescopio. Los ligeros ruidos de tictac que oyen ustedes no son otra cosa que las vibraciones de su mecanismo de relojería. El profesor Pierson está en pie, justamente encima de mí, sobre una pequeña plataforma, mirando a través de la lente gigantesca. Yo les ruego a ustedes, señoras y caballeros, que tengan un poco de paciencia ante cualquier demora que pudiera surgir a lo largo de nuestra entrevista. Además de su incesante vigilancia del firmamento, el profesor Pierson está atento a cualesquiera comunicaciones telefónicas o de otra clase que pudieran reclamarle. En estos instantes está en contacto constante con centros astronómicos de todo el mundo... Profesor, ¿puedo comenzar mi entrevista?

PROFESOR PIERSON. Cuando usted guste, Señor Phillips.

PHILLIPS. Profesor, ¿quisiera decir a nuestros oyentes qué es lo que exactamente observa usted en el planeta Marte a través de su telescopio?

PROFESOR PIERSON. En este mismo momento no se nota nada extraordinario, señor Phlllips. Un disco rojo flotando en el cielo azul y fajas transversales que cruzan el disco. Claramente perceptibles ahora, porque se da la circunstancia de que Marte se encuentra en el punto más cercano a la Tierra; en Oposición, como nosotros decimos.

PHILLIPS. En su Opinión, profesor Pierson ¿qué significan esas fajas transversales?

PROFESOR PIERSON. Puedo asegurarle, señor Phillips, que no son canales, aunque tal sea la opinión popular de quienes imaginan que Marte está habitado. Desde un punto de vista científico, las fajas mencionadas deben considerarse puramente como el resultado de las condiciones atmosféricas peculiares en este planeta.

PHILLIPS. ¿Está usted, pues, convencido, profesor, como hombre de ciencia que es, que no existe en Marte una vida intelectiva, tal como nosotros la imaginamos?

PROFESOR PIERSON. Puedo asegurarle que las probabilidades en contra de ello son de mil contra una.

PHILLIPS. No obstante, ¿cuál es su opinión sobre esas erupciones gaseosas que ocurren a intervalos regulares en la superficie del planeta?

PROFESOR PIERSON. No tengo formada aún opinión sobre ello, Señor Phillips.

PHILLIPS. Comprendido, profesor. En beneficio de nuestros Oyentes ¿podría decimos a qué distancia de la Tierra se encuentra Marte?

PROFESOR PIERSON. A cuarenta millones de millas aproximadamente.

PHILLIPS. ¡Bueno, esa parece una distancia que infunde cierta seguridad...! ¡Un momento, señoras y caballeros! Alguien acaba de entregar un mensaje al profesor Pierson. Mientras él lo lee, permítanme que les recuerde que les estamos hablando a ustedes desde el Observatorio de Princeton, Nueva Jersey, donde estamos entrevistando al astrónomo mundialmente famoso, profesor Pierson... ¡Un momento, por favor! El profesor Pierson acaba de pasarme el mensaje que le han entregado. Profesor ¿puedo leer a los oyentes este mensaje?

PROFESOR PIERSON. Sí, señor Phillips.

PHILLIPS. Señoras y caballeros, voy a leerles un telegrama dirigido al profesor Pierson por el doctor Gray del Museo de Historia Natural, de Nueva York, que dice así: NUEVE, QUINCE TARDE, HORA ESTE. SISMÓGRAFO REGISTRÓ UNA CONMOCIÓN INTENSIDAD PRÓXIMA TERREMOTO DENTRO AREA DE RADIO VEINTE MILLAS DE PRINCETON. RUEGO INVESTIGUE. FIRMADO. Lloyd Gray, Jefe División Astronómica. Profesor Pierson, ¿podria tener este suceso alguna relación con las perturbaciones observadas sobre el planeta Marte?

PROFESOR PIERSON. Difícilmente. Es probable que se trate de un meteorito de extraordinario tamaño y su caída, en estos momentos, es una mera coincidencia. No obstante, nosotros iniciaremos una investigación, tan pronto lo permita la claridad de la mañana.

PHILLIPS. Gracias, Señoras y caballeros, durante los últimos diez minutos les hemos estado hablando a ustedes desde el Observatorio de Princeton, para informarles de nuestra especial entrevista con el profesor Pierson, famoso astrónomo. Les ha hablado Carlos Phillips. Ahora devolvemos la conexión a los estudios de Nueva York.

(Suena el piano débilmente.)

LOCUTOR SEGUNDO. Señoras y caballeros, tenemos aquí el ultimo boletín de la Radio intercontinental de Noticias, de Toronto, Canadá. El profesor Morse de la universidad de Macmillan manifiesta que se han observado un total de tres explosiones en el planeta Marte entre las horas siete cuarenta y cinco y nueve veinte de la tarde, hora del este Esta noticia confirma los anteriores informes recibidos de los observatorios americanos Ahora, desde un punto muy cercano desde Trenton, Nueva Jersey, nos llega un aviso especial: manifiéstase que a las ocho cincuenta de la noche un enorme y llameante objeto, que se supone es un meteorito, ha caído en una granja de las cercanías de Grovers Mill, Nueva Jersey, a veintidós millas de Trenton. El resplandor fue visible en el cielo en un radio de algunos centenares de millas y el ruido del impacto se oyó, hacia el norte, hasta la ciudad de Elizabeth.

jueves, 11 de octubre de 2012

Años 20, 30 y 40 - Formas musicales que marcarán una época: el tango



El Tango: la música del Río de la Plata
Introducción
Mientras en Estados Unidos el jazz emergía con toda su fuerza, en América del Sur, en el Río de la Plata cobra notoriedad el tango, una expresión musical y un baile original que se introduce y populariza en el resto de América y Europa en las primeras décadas del siglo XX.
Considerado al principio como indecoroso por su origen portuario y orillero, el tango surge en los suburbios de la ciudad de Buenos Aires y en Montevideo a fines del siglo XIX, en medio de un ambiente en donde la ciudad se transformaba en una inmensa urbe, causa de la inmigración y el progreso.

La mezcla de los inmigrantes, de los negros y de los gauchos que llegaban a Buenos Aires y Montevideo luego de quedarse sin trabajo en el ejército, han hecho del tango un producto cultural único en el mundo y capaz de resaltar en él todas las características de los habitantes del Río de la Plata.
Buscar los orígenes del tango es una apasionante aventura que nos lleva a internarnos en el pasado del Río de la Plata, accediendo a un mundo lejano y lleno de misterio. Si bien afines de la década de 1880 comienzan a aparecer definidos ya los elementos estructurales del tango, este género musical tenía su prehistoria.

Hacía muchos años que la palabra se utilizaba como sinónimo de baile de negros o reunión festiva de la gente de color. Buscando una individualidad, el tango- que pronto se llamaría "tango criollo" en el Rio de La Plata, para diferenciarse del andaluz- reúne distintos elementos que sabiamente combinados por sus anónimos creadores gestará lal más original corriente musical de la región.

Entre los antecedentes que ejercieron su influencia en la gestación del tango estuvieron: el ritmo de la habanera, que se iba expandiendo por todo el continente; los aportes llegados del viejo continente -fundamentalmente italiano- con su carga de nostalgia; y por otro lado, la milonga, que con su languidez le dio una incipiente melancolía que años después despertaría como elemento indisoluble del tango.
La milonga se sumó al nuevo ritmo y con figuras del candombe se iría gestando la manifestación coreográfica del tango, que poco a poco se transformaría en una danza de pareja abrazada, muy sensual y muy vistosa, pero que traía como origen generador, la actitud del negro ante la música.

El tango - Baile

Una de las características que mejor definen el tango es su coreografía.

El tango tuvo su origen en el movimiento del baile negro, en esas figuras tan peculiares que se definieron como el corte y la quebrada. Eran estas figuras creadas por los negros en su baile suelto. El bailarín detenía su avance bruscamente, y ésto era el corte para realizar movimientos bruscos en los que quebraba su cuerpo.


De ahí la expresión "quebrada" para definir este movimiento. El compadrito, nuevo habitante de los arrabales, producto de la inmigración, iba a adaptar estas figuras en una novísima danza de la pareja abrazada. Aparecerían aquí esos movimientos, pero de a dos en un solo abrazo y con una música que en principio no debe haber sido tango, sino cualquier otro baile de la época. Esta danza habrá provocado seguramente la necesidad de una música hecha  a medida. Mazurcas, habaneras y milongas se habrían transformado aceleradamente en un nuevo género: el tango criollo.


Este baile fue adoptado en principio por gente de pocos recursos económicos, y se ejecutaba y bailaba generalmente en prostíbulos.
Iban a pasar más de 20 años hasta que el tango, ya definido como una danza original comenzara a introducirse en los hogares del Buenos Aires de entonces.

La música
De esta manera, el ritmo de la milonga pampeana asociado con el de la habanera, la melodía del couplé madrileño, siguiendo la coreografía que el compadrito había tomado del candombe. iba a dar un resultado sorprendente: el tango criollo, del cual son claro ejemplos "El Choclo" o " El Entrerriano".


Este estilo de tango va a reinar hasta 1917 aproximadamente, época en que se produce un gran cambio. Y será rápido porqué ya en 1920 el ritmo será otro: más lento y con otra acentuación. El tango criollo - que se tocaba en 2x4 y era todavía muy cercano a la milonga - se transforma en el tango a secas, que se interpretará en cuatro tiempos y provocará otra forma de bailar más lisa. El clásico cuarteto de tango -bandoneón, violín, flauta y guitarra- dará lugar a la orquesta típica con bandoneones, violines, piano y contrabajo.

Aquellos tangos primitivos, que a veces se cantaban con letras alegres, escritas en primera persona y contando las hazañas del protagonista:

" Soy hijo de Buenos Aires/ me llaman el Porteñito/ el criollo más compadrito/ que en esta tierra nació"

dejarán el lugar al dramático lamento de aquel que sufre, por la pérdida de los afectos más profundos:

"Percanta que me amuraste/ en lo mejor de mi vida/ dejándome el alma herida y espina en el corazón...."

Y desde entonces, los tangos serán canciones o coloridas estampas instrumentales.

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