Pese
al avance que significó la televisión y los medios tecnológicos de
comunicación, y a que la venta de libros ha decaído en estas últimas décadas,
éste continúa siendo un objeto de fascinación para muchos lectores en el mundo.
Europa
En
Gran Bretaña, el género negro es una moda dominante en mucha de la narrativa de
los años ochenta que, además, se centra en la creciente ambición de los
desclasados y en el implacable individualismo capitalista.
Martin Amis escribe
con un coloquialismo que remite a los novelistas estadounidenses, produciendo
salvajes sátiras, como "Dinero" (1984) o "Campos de
Londres" (1989).
Ian McEwan ha escrito relatos y novelas muy interesantes
que se ocupan de momentos de extrema crisis con un inquietante vigor que le
convierte en el mejor escritor de los de su generación.
Ha habido también un
surgimiento destacable de la escritura poscolonial, que revitalizó la novela
con nuevas perspectivas y argumentos. V. S. Naipaul, Nadine Gordimer, una
escritora sudafricana que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1991 y Ruth
Prawer Jhabvala, se han ocupado inteligentemente del colonialismo y sus
consecuencias desde perspectivas muy diversas.
Salman Rushdie, que ha echado
abajo las distinciones entre británicos y no británicos, satiriza todos los
países sobre los que ha escrito y utiliza la técnica del realismo mágico, lo
mismo que hizo Angela Carter, que adaptó el estilo a objetivos feministas.
