Mostrando entradas con la etiqueta consecuencias Segunda Guerra Mundial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta consecuencias Segunda Guerra Mundial. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de octubre de 2012

Los juicios de Nuremberg



Los procesos más importantes tuvieron lugar en Nuremberg (Alemania), revestidos de autoridad por dos instrumentos: el Acuerdo de Londres, firmado el 8 de agosto de 1945 por los representantes de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Unión Soviética, y la llamada Ley número 10, promulgada por el Consejo Aliado en Berlín, el 20 de diciembre de 1945.
El Acuerdo de Londres preveía el establecimiento de un Tribunal Internacional Militar, compuesto por un juez y otro sustituto de cada uno de los Estados signatarios, para enjuiciar los crímenes de guerra. Estos fueron clasificados en tres bloques: crímenes contra la paz, esto es, los que consistían en la planificación, inicio y desarrollo de la guerra; crímenes de guerra, es decir, violaciones de las leyes de la guerra, contenidas en la Convención de Viena y reconocidas por los ejércitos de las naciones civilizadas, y crímenes contra la humanidad, tales como el exterminio de grupos étnicos o religiosos, así como otras atrocidades cometidas contra la población civil.
El 18 de octubre de 1945 se fijó la acusación de 24 personas, que incluía una gran variedad de crímenes y atrocidades tales como la deliberada instigación de contiendas, el exterminio de grupos raciales y religiosos, asesinatos, malos tratos, torturas y deportaciones de cientos de miles de habitantes de los países ocupados por Alemania durante la guerra.

Entre los acusados figuraban Hermann Wilhelm Göring y Rudolph Hess, líderes del partido nazi, el diplomático Joachim von Ribbentropp, el fabricante de armas Gustav Krupp von Bohlen und Halbach, el mariscal de campo Wilhelm Keitel, el gran almirante Erich Raeder, y otros dieciocho líderes militares y civiles. Siete organizaciones que formaban parte del Gobierno nazi fueron también acusadas. Entre ellas estaban las SS, la Gestapo o Policía Secreta, las SA, las SD o Servicio de Seguridad y el alto mando de las Fuerzas Armadas alemanas.
El juicio comenzó el 20 de noviembre de 1945. Muchas de las pruebas aportadas consistieron en documentos militares y diplomáticos que habían llegado a manos de las potencias aliadas tras la caída del Gobierno alemán.
La sentencia del Tribunal Internacional Militar fue dictada a comienzos de octubre de 1946. Una de las conclusiones más importantes fue la de que, conforme al Acuerdo de Londres, planificar o provocar una guerra es un crimen que atenta contra los principios del Derecho internacional.
El tribunal rechazó las argumentaciones de la defensa de que tales actos no estaban definidos con antelación como crímenes en Derecho internacional, con lo que la condena de los acusados violaría el principio de no retroactividad de la ley penal. Se rechazó la argumentación de que parte de los acusados no era responsable de sus actos porque actuaron por obediencia debida, pues "lo importante no era la existencia de las órdenes superiores inmorales, sino si la no ejecución de las mismas era de hecho posible o no."
En relación con los crímenes de guerra y con los crímenes contra la humanidad, el tribunal apreció una aplastante evidencia de sistemática violencia, brutalidad y terrorismo llevados a cabo por el Gobierno alemán en los territorios ocupados por sus ejércitos. Millones de personas habían sido asesinadas en campos de concentración, muchos de los cuales estaban equipados con cámaras de gas para el exterminio de judíos, gitanos y otros miembros de grupos étnicos o religiosos. Más de cinco millones de personas habían sido deportadas de sus hogares y tratadas como mano de obra barata o esclava. La mayoría de ellas murieron por los tratos inhumanos recibidos.
De las siete organizaciones acusadas, fueron encontradas culpables las SS, la Gestapo y las SD. De los acusados, 12 fueron condenados a morir ahorcados, siete fueron condenados a penas de prisión desde 10 años hasta cadena perpetua, y tres -incluidos el político y diplomático Franz von Papen y el presidente del Banco Central Alemán Hjalmar Greeley Schacht- fueron absueltos. Los condenados a muerte fueron ejecutados el 16 de octubre de 1946. Göring se suicidó en la cárcel poco antes de la hora prevista para su ejecución.
Después del primer juicio de Nuremberg, se celebraron otros 12 bajo la autoridad de la Ley 10 del Consejo, y en ellos se enjuiciaron los crímenes cometidos en cada una de las cuatro zonas de la Alemania ocupada. Hubo 185 acusados. Entre ellos, los médicos que habían llevado a cabo experimentos sobre enfermos y prisioneros de los campos de concentración, jueces que habían cometido asesinatos y otros delitos encubiertos bajo la apariencia de un proceso legal, industriales que habían participado en el saqueo de los países ocupados y en el programa de mano de obra forzada. Otros acusados fueron los miembros de las SS que habían dirigido los campos de concentración, administrado las leyes racistas nazis u organizado el exterminio de judíos y otros grupos en los territorios del este de Europa; también altos mandos civiles y militares, así como autoridades policiales del Tercer Reich. Algunos médicos y líderes de las SS fueron condenados a muerte, y unos 120 fueron condenados a prisión. Sólo 35 fueron absueltos.

El problema alemán
El momento culminante de la crisis de identidad alemana correspondió a los Juicios de Nuremberg, celebrado mientras una multitud de fugitivos del este se esparcía por el país: millones de alemanes que, arrojados de sus lares tradicionales en Prusia Oriental, de los territorios situados al otro lado de la línea de los ríos Oder y Neisse, se refugiaron en las zonas occidentales de ocupación. Los soviéticos no perdonaban la matanza de más de 10 millones de personas entre su población civil.
Hacia finales de 1946, la crisis de identidad estaba ya en trance de superarse.
Los alemanes comenzaron por convencerse de que su aparente complicidad respecto del régimen nazi debía más bien entenderse como fidelidad a la patria y reaccionaron contra la tesis de la responsabilidad global. De ahí el silencio de todo lo sucedido, aduciendo ignorancia de los hechos. Afloraba de esta manera la nueva conciencia nacional de la Alemania contemporánea, que aceptaba la realidad de la guerra perdida de modo diferente que en tiempo de Versalles; pero rechazaba la culpa colectiva y el consiguiente castigo de la ocupación por tiempo indefinido, la privación de la soberanía, la parcelación del país y las considerables amputaciones territoriales, que contradecían el principio de las nacionalidades y la autodeterminación.

Juicios de Tokio y otros
Otros juicios por crímenes de guerra fueron celebrados bajo la autoridad internacional en Tokio. El Tribunal Militar Internacional para el Lejano Oriente fue constituido por el general Douglas MacArthur, comandante supremo de las Fuerzas Aliadas, el 19 de enero de 1946, y lo compusieron representantes de 11 países. Muchas decisiones se basaron en argumentos extraídos del Acuerdo de Londres.
El juicio de Tokio comenzó el 3 de mayo de 1946, y finalizó el 12 de noviembre de 1948, con decisiones parecidas a las adoptadas en los juicios de Nuremberg. De los 28 acusados, siete fueron condenados a muerte, y los restantes, excepto dos, sentenciados a cadena perpetua.
Muchos otros juicios sobre crímenes de guerra se celebraron en países que habían sido ocupados por Alemania o Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Además, los tribunales militares de las zonas de ocupación británica y estadounidense en Alemania juzgaron a los alemanes bajo leyes de guerra. Numerosos procesos de oficiales militares se celebraron en Filipinas y Australia por tribunales militares estadounidenses constituidos en suelo japonés. La mayor parte fueron juicios basados en alegaciones de violación de las leyes de la guerra, y no se estimaron los crímenes contra la paz ni contra la humanidad que habían constituido la parte esencial de los juicios de Nuremberg.
Incluso mucho tiempo después de los juicios celebrados al término de la Segunda Guerra Mundial fueron llevados ante tribunales criminales de guerra. Es el caso de Adolf Eichmann, miembro de las SS alemanas y organizador de actividades antisemitas, que fue capturado en 1960 en Argentina por agentes israelíes, trasladado a Jerusalén, juzgado y condenado a muerte. Su ejecución tuvo lugar en 1962.
Consecuencias
Los juicios de Nuremberg y Tokio supusieron un paso de gran importancia en la evolución del Derecho penal internacional. Su credibilidad habría sido mayor si los procedimientos no hubieran sido llevados a cabo en exclusiva bajo los auspicios de los países que habían ganado la guerra, con lo que sólo fueron juzgados nacionales de Alemania y Japón. Sin embargo, los principios aplicados en Nuremberg y Tokio han colaborado a robustecer el Derecho internacional y sus mecanismos.

RECOMENDACIÓN
Una película de ficción interesantísima, que reflexiona sobre la situación de los alemanes tras la guerra es "Alemania Año Cero" de Roberto Rossellini, realizada en 1947.

 

domingo, 21 de octubre de 2012

La situación de los países tras la 2ª Guerra Mundial y aumento de la tensión con la URSS



Paisaje después de la batalla
Alemania tras la derrota

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial con la rendición incondicional de Alemania, los líderes de Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se reunieron en la Conferencia de Potsdam, con el objetivo de la puesta en vigor de las medidas acordadas anteriormente en la Conferencia de Yalta.
Conferencia de Potsdam

Conferencia de Yalta
 Decidieron dividir temporalmente Alemania en cuatro zonas de ocupación -francesa al suroeste, inglesa al noroeste, estadounidense al sur y soviética al este.
La ciudad de Berlín, situada dentro de la zona soviética, también se dividió entre las cuatro potencias. Éstos, a su vez, estaban bajo la dirección de un Consejo de Control, formado por estos cuatro estados, para resolver las cuestiones que afectaran a todo el país, en especial, el desarme completo de los alemanes, y se disolvería cuando se creara un gobierno alemán estable. El territorio situado al este de los ríos Oder y Neisse pasó a ser incorporado por Polonia mientras la URSS se anexionaba Königsberg (que, desde 1946, pasó a llamarse Kaliningrado) y el norte de Prusia Oriental.
Se decidió que las cuatro potencias que ocupaban Alemania recibieran las reparaciones de guerra de las zonas que se les había asignado; sin embargo, se acordó que la URSS obtuviera compensaciones adicionales por ser la potencia que había sufrido más pérdidas.
Por otro lado, se adoptaron medidas de control para evitar que Alemania volviera a convertirse en una amenaza para la paz mundial: desarmar al país e impedir su remilitarización, declarar ilegal el Partido Nacionalsocialista (nazi), desarrollando un proceso de desnazificación por el que se creaba un tribunal internacional encargado de juzgar a los principales criminales de guerra y alentar los procesos entablados contra miles de antiguos miembros del partido nazi (Ver Juicios de Nüremberg); descentralizar la economía y reorganizarla favoreciendo el desarrollo de la agricultura y limitando la producción industrial; y alentar las prácticas democráticas en aspectos como la educación o el sistema judicial.

La tensión en aumento con la URSS
Paralelamente, la instalación de gobiernos comunistas en Europa Oriental provocó un aumento en la tensión entre la URSS y el resto de la alianza que terminó en ruptura.
Como las políticas entre los países occidentales y la URSS divergían, Alemania fue dividida en dos partes. Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia querían reintegrar a Alemania dentro de las grandes potencias de Europa Occidental capaz de contener las tendencias expansionistas de la URSS. En 1948, unieron sus zonas de ocupación y animaron a los alemanes a formar un gobierno democrático. La URSS, por su parte, creó otro Estado. En 1949, esta polarización de Alemania se legalizó tras la creación de dos Estados alemanes: la  República Federal de Alemania , o Alemania Occidental y la República Democrática Alemana  o Alemania Oriental.



Italia
Con el fin de la guerra y la victoria sobre el fascismo, se formó un gobierno de coalición con representación de todos los miembros del Comité de Liberación Nacional.
El nuevo gobierno encabezado por Ferruccio Parri, líder del Partido de Acción, no fue capaz de dar soluciones a los problemas con que se enfrentaba Italia. 
Los monárquicos y los dirigentes del Partido Liberal acusaron al primer ministro Parri de violación de la tregua sobre la cuestión de la monarquía, y éste se vio obligado a dimitir. La crisis consiguiente quedó patente en las manifestaciones violentas en protesta por el alto índice del coste de vida en el sur de Italia. El Comité de Liberación Nacional decidió finalmente nombrar primer ministro a Alcide de Gasperi, líder del Partido de la Democracia Cristiana.
La situación económica era de una dureza sin par para la mayoría del pueblo italiano. El sentimiento antimonárquico crecía, y se vió reflejado en las elecciones celebradas en 1946, en las que se proclamó la república y obligaron a la abdicación de Humberto II (hijo del rey Víctor Manuel III).
 Pero lejos de solucionarse los problemas, éstos recién comenzaban.
En la Conferencia de Paz celebrada en París en julio de 1946, se resolvió la internacionalización de Trieste, la cesión de varios territorios y el pago de 100 millones de dólares en concepto de reparaciones a la URSS.
Además, el tratado propuesto imponía a Italia el pago de reparaciones adicionales a otras naciones que habían sido víctimas del fascismo, restricciones en sus Fuerzas Armadas y que Gran Bretaña se hiciera cargo del gobierno del África Oriental Italiana, esto último supeditado a lo que las cuatro potencias decidieran con respecto a las colonias.
A pesar de las protestas de los italianos, el 10 de febrero de 1947 el acuerdo fue firmado; posteriormente, la Asamblea Constituyente lo ratificó con la abstención de los delegados comunistas y socialistas, y el 15 de setiembre entró en vigor. Las fuerzas de ocupación aliadas se retiraron del país poco después.
Aunque el sentimiento generalizado del pueblo italiano era de rechazo hacia el tratado, muchos se tranquilizaron por la actitud mostrada por el gobierno de Estados Unidos, que había ayudado a que las demandas de los soviéticos fueran menos duras y había dado muestras de amistad hacia el pueblo italiano.
Japón
La ocupación estadounidense de las islas japonesas bajo el mando de MacArthur, se llevó adelante utilizando la maquinaria de gobierno existente con el emperador a la cabeza.

Los objetivos de la política de ocupación eran, básicamente, la democratización del gobierno japonés y el restablecimiento de una economía industrial de tiempo de paz que cubriera la demanda de la población japonesa.
De esta manera el gobierno estadounidense estableció la disolución de los grandes trusts industriales y banqueros, cuyos fondos fueron embargados en 1946; en 1947, se puso en marcha un programa de reforma agraria, diseñado para dar a los campesinos la oportunidad de adquirir la tierra que trabajaban, y se organizó un programa educativo siguiendo modelos democráticos. Las mujeres consiguieron el derecho a voto en las primeras elecciones tras la guerra (en abril de 1946), y 38 de ellas fueron elegidas para la Dieta japonesa. Posteriormente, la Dieta acordó un borrador de una nueva Constitución inspirada en la estadounidense, que en mayo de 1947 se hizo efectiva.
La rehabilitación de la economía japonesa fue más difícil que la reorganización del gobierno. La escasez de alimentos se había suplido con importaciones de productos de los aliados, en particular de Estados Unidos, y los severos bombardeos durante la guerra casi anularon la capacidad industrial de Japón. A principios de 1949, la ayuda dada a Japón costó a Estados Unidos más de un millón de dólares al día.

Hacia un nuevo orden mundial
En resumen, salvo raras excepciones Europa se encuentra, a principios de 1947, al borde del abismo. El hundimiento general de las economías -con un desequilibrio entre una producción insuficientemente creciente y una demanda apremiante- sumado al aumento de las tensiones sociales, amenazan con hacer caer a Europa Occidental en el campo de la URSS.
Dos hechos marcaron el inicio de esta nueva política mundial.
Las presiones de la Unión Soviética por reinvindicaciones territoriales a Turquía, y la guerra civil llevada adelante por guerrilleros (apoyados por las democracias populares procomunistas) en Grecia contra la monarquía, promovió la intervención de Gran Bretaña y Estados Unidos para frenar la expansión comunista.
Cuando a comienzos de 1947, el gobierno británico comunica al de los Estados Unidos su imposibilidad de continuar la ayuda económica a Grecia y Turquía, el gobierno del presidente Harry S. Truman asume totalmente el liderazgo en el enfrentamiento con el comunismo.
En ese mismo año se estableció la denominada Doctrina Truman, mediante la cual Estados Unidos suministraría ayuda militar y económica a los países amenazados por la agresión y la subversión comunista.
Un importante pilar a esta política fue el Plan Marshall, propuesto en junio de 1947 por el secretario de Estado George C. Marshall, que consistía en un vasto programa de ayuda económica para permitir la recuperación de Europa; como era de esperar, fue rechazada por los países del Este adheridos a la Unión Soviética.

EEUU vs URSS: La guerra fría



Con la finalización de la Segunda Guerra Mundial, se instaura la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
A partir de ese momento el mundo se alinea en dos bloques político-económicos. Se crean los organismos internacionales y, paralelamente a la reconstrucción europea, las antiguas colonias buscan su independencia.


Introducción

El 5 de marzo de 1946, dirigiéndose a la inmensa multitud reunida en el "campus" de la pequeña Universidad norteamericana de Fulton, Winston Churchill pronunció un discurso que puede considerarse el balance final de la guerra apenas terminada y la anticipación de la política mundial posbélica. Churchill dijo que un "telón de acero" había caído sobre el continente europeo, partiéndolo en dos desde el Báltico al Adriático por una línea tendida entre Stettin y Trieste.

El "telón de acero" al que ya se había referido antes de finalizar la guerra, era el primer signo del mundo "bipolar" que había emergido de las ruinas de una Europa y un mundo definitivamente desaparecidos.
W. Churchill
La coalición de la URSS con los países occidentales durante la guerra, no había sido fruto de ideologías o intereses convergentes, sino de un contexto difícil para todos.
La Unión Soviética, había expulsado al invasor del primer y único país socialista, y no podía dejar de estimular el fermento revolucionario más allá de las fronteras. Los Estados Unidos, por su parte, se presentaban también como portadores de un mensaje universal, diametralmente opuesto al de la Unión Soviética.

Así pues, antes incluso del cese de las hostilidades, la Unión Soviética y los Estados Unidos aparecían como los dos polos en torno a los que estaban llamados a colocarse los pueblos y las naciones del mundo para afrontar los problemas de la paz.
Gran Bretaña no estaba en condiciones de contrarrestar aquel proceso de organización bipolar de la sociedad internacional posbélica: aunque no era menos digna que los EEUU de representar la ideología política de Occidente frente a la soviética, había perdido hacía ya tiempo su antigua fuerza de atracción y de convocatoria. Debía inevitablemente doblegarse al aplastante poderío eonómico-militar de los Estados Unidos e ingresar en su área de influencia.



Los efectos de la Segunda Guerra Mundial
La situación de buena parte de Europa tras el fin de la Segunda Guerra Mundial era lamentable.
 Pese a que Europa Oriental sufrió las mayores pérdidas por haber sido el principal escenario de lucha, los países occidentales también vieron afectadas sus economías. Cada país se apresuraba ahora a recontruir lo perdido.
Había que reorganizar el mundo, y para ello las principales potencias acordaron la formación de organismos internacionales que salvaguardaran la paz y la economía mundiales. 



Francia, país que estuvo ocupado por los nazis durante largo tiempo, sufrió las mayores pérdidas de Europa Occidental, especialmente en el sector económico y de transportes. Por otra parte, a la guerra y la ocupación se sumó una guerra civil entre los colaboracionistas con el régimen nazi y el poderoso movimiento de la Resistencia.
Con la instauración de la IV República en 1946 y la promulgación de una nueva Constitución, se aplicaron políticas sociales creando un sistema de seguridad social que atendiera la asistencia médica, seguros por incapacidad, jubilación  y desempleo para todos los ciudadanos. Por otra parte, se llevó adelante una reforma económica tendiente a recontruir y dinamizar los sectores productivos afectados por la guerra.
En Gran Bretaña, pese a que su territorio no había sido escenario de guerra, la economía se encontraba debilitada. Sus reservas se habían agotado en el transcurso del conflicto, y era imprescindible para el país una política de exportación para recuperar los mercados perdidos durante la contienda, reactivar y modernizar la industria, así como limitar las importaciones. Desde el punto de vista político, la coalición nacional formada en tiempos de guerra quedó dislocada, y el enfrentamiento entre los laboristas y las ideas conservadoras del gobierno de Churchill, resultó favorable a los primeros, quienes obtuvieron por primera vez en la historia la mayoría en el parlamento tras las elecciones de 1945.
Tras el hundimiento del nazismo, en varios países de Europa central, estallan revoluciones sociales. Los jefes de los partidos campesinos y demócratas que lucharon contra el nazismo perseguían dos objetivos: la eliminación de los fascistas y colaboracionistas, y llevar una vigorosa reforma agraria en regiones donde unos pocos grandes latifundistas poseían la mayor parte de la tierra. Esta revolución fue encauzada por la URSS, país ocupante, siguiendo las normas de la ortodoxia comunista.
La Unión Soviética, que sufrió las mayores pérdidas humanas y materiales durante la guerra, estableció su propio régimen en las zonas que le fueron asignadas, y en 1947 ya había diseñado el llamado "Telón de acero", a fin de separar Europa oriental y algunas zonas de Europa central de la Europa occidental.
El gobierno soviético afrontó los problemas de la posguerra bajo el prisma de una política expansionista destinada a aumentar los territorios controlados por gobiernos comunistas leales a la URSS, a fortalecer su seguridad en previsión de futuras agresiones y a utilizar el movimiento comunista internacional como instrumento para incorporar a otros países a la órbita soviética.
EEUU, por su parte, se vio favorecida durante la guerra.
Desde el punto estrictamente bélico su territorio no se vió afectado durante la confrontación, y por dicha razón no sufrió bajas civiles ni destrucción de su economía; sus bajas militares fueron las más bajas comparadas con los demás ejércitos aliados. Desde el punto de vista de la economía mundial, el impresionante desarrollo industrial que llevó adelante en las primeras décadas del siglo le permitió absorber los mercados que antes de la guerra eran manejados por el comercio europeo, especialmente el británico.
La política mundial, lejos de distenderse tras seis años de guerra, crecía en tensiones. Ahora el conflicto se instalaba entre dos concepciones políticas y económicas antagónicas: las potencias occidentales y la Unión Soviética. Este distanciamiento, que duró 52 años y que ha sido denominado Guerra Fría, marcó el inicio de un nuevo orden mundial: la división del mundo en bloques.

Si te gusta el fútbol, entrá aquí: