lunes, 25 de junio de 2012

El arte entre guerras


El surgimiento de nuevos hallazgos científicos así como los conflictos políticos recientes, influyeron decisivamente en todas las áreas del arte: un sentimiento de crisis cultural, estimulante e inquietante al mismo tiempo, abrió nuevos horizontes a las capacidades humanas y cuestionó todos los medios aceptados hasta el momento para el estudio y la evaluación de las nuevas ideas.

El cambio de siglo fue un momento clave en la historia de la cultura, Con el surgimiento de nuevos hallazgos científicos como la teoría cuántica de Max Planck (1900), las teorías sobre el inconsciente de Sigmund Freud (La interpretación de los sueños, 1900) y la teoría de la relatividad de Einstein (1905), surgió también todo un movimiento cultural que resultó estimulante e inquietante al mismo tiempo, en la medida en que abrió nuevos horizontes a las capacidades humanas y cuestionó todos los medios aceptados hasta el momento para el estudio y la evaluación de las nuevas ideas.
Este movimiento denominado "modernismo" está claramente marcado por la experimentación, principalmente formal, razón por la cual el término fue efímero, ya que se desarrollaron movimientos tendencias y estilos con nombre propio, como el parnasianismo, el simbolismo, el art noveau y otros, que participan del pensamiento moderno pero añaden algo específico y por lo tanto la crítica prefiere estos nombres.
Otra característica fundamental de este modernismo es la convicción de que el conocimiento no es absoluto.
Marx, Freud y Darwin se ocuparon de desalojar al ser humano del lugar seguro que hasta entonces había ocupado en el universo y revelaron su dependencia involuntaria de leyes y estructuras que escapan a su control y en ocasiones a su entendimiento.
El determinismo histórico y material, las teorías psicoanalíticas que revelan el yo como una marioneta cuyos hilos son movidos por fuerzas inaccesibles e inconscientes, y un concepto de la evolución y la herencia que sitúa a la humanidad en el último eslabón de la cadena de la selección natural, urdieron una conspiración que acabó por derribar la confianza del ser humano en sí mismo y generó un sentimiento de incertidumbre ideológica. Al mismo tiempo, propició la aparición de una estética de la experimentación, la fragmentación, la ambigüedad y el nihilismo.

El sentido de pérdida de la tradición, por ejemplo, era un tema común entre los escritores modernos, aunque algunos lo lamentaban desde una posición extremadamente conservadora, y otros lo celebraban como medio de liberación de las asfixiantes prácticas del pasado. Revolución y conservadurismo coexistían, no siempre pacíficamente, bajo el paraguas de la modernidad.
La conmoción que provocó la Primera Guerra Mundial colaboró también en generar este sentimiento.
 Poetas como T. S. Eliot en "Tierra baldía" (1922) y Ezra Pound en "Cantos" (1917-1970) expresan las inquietudes expuestas anteriormente rompiendo radicalmente con toda la tradición poética anterior. Del mismo  modo, novelistas como Virginia Woolf (La señora Dalloway, 1925) y James Joyce (Ulises, 1922), exploran la desintegración y fragmentación de la conciencia de sus protagonistas, adoptando un estilo que refleja la desconexión de la experiencia y el triunfo de lo aleatorio y contingente sobre lo estructurado y unificado.

 
La disolución del significado, la incoherencia de los personajes o la ausencia de 'tramas' reconocibles, son rasgos que no sólo transmiten sino que constituyen en realidad el 'tema' de la obra de arte. El célebre deseo de Flaubert de escribir "un libro que no trate de nada", jamás llegó a materializarse en la obra de este autor, pero algunos de sus sucesores parecen haberse acercado bastante a este objetivo en la medida en que el lenguaje, que nunca puede liberarse por completo de su significado, así lo permite.
Los escritores, así como los artistas en las más diversas áreas, concebían la obra de arte más como objeto estético que como representación de la realidad.
Entre las corrientes que surgen en esta época, de algún modo como continuación de las vanguardias de principio de siglo, encontramos el futurismo, el dadaísmo, el surrealismo y la bauhaus; que en las diferentes áreas del arte ejercerán su influencia.

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