Mostrando entradas con la etiqueta escultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escultura. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de febrero de 2014

Panorama del arte en las últimas décadas del siglo XX

En las últimas décadas del siglo, el arte, como expresión de la sociedad humana siguió desarrollándose, buscando nuevas vertientes pero también regresando a un pasado en una visión a veces nostálgica de este fin de siglo.

Panorama del arte en las últimas décadas del siglo
Con la consolidación de la sociedad de consumo, fundamentalmente en los países industrializados de Occidente, la industria del entretenimiento y la publicidad borraron las categorías acerca del arte.

Como señala el filósofo francés Gilles Lipovetsky en su excelente ensayo "La era del vacío", la sociedad posmoderna que se ha prolonga hasta ahora (2014), "es aquella en que reina la indiferencia de masa, donde domina el sentimiento de reiteración y estancamiento, en que la autonomía privada no se discute, donde lo nuevo se acoge como lo antiguo, donde se banaliza la innovación..."

Como dice el historiador británico Eric Hobsbawm, "los límites entre lo que es y no es clasificable como "arte", "creación" o "artificio" se difuminan cada vez más, hasta el punto de llegar incluso a desaparecer (...) porque una influyente escuela de críticos literarios de fin de siglo pensó que era imposible, irrelevante y poco democrático decidir si Macbeth es mejor o peor que Batman".

La actual sociedad globalizada que todo lo vende y publicita, ha modificado profundamente la forma en que los seres humanos perciben hoy la realidad y experimentan las obras de creación.


Panorama de la pintura y escultura
En la década de 1970, aparecieron tendencias basadas en la ruptura con los soportes tradicionales, especialmente los cuadros de taller y las esculturas.
El arte rompe así sus limitaciones convencionales y se manifiesta en la naturaleza, la ciudad, el cuerpo humano, el mundo cotidianos. El arte conceptual, por su parte, engloba múltiples realizaciones que tienen en común la supremacía de la idea del artista sobre la obra acabada.

A principios de la década de 1980 se desató una reacción contra la impersonalidad del minimalismo y otros estilos abstractos, que provocó un renacimiento de la pintura figurativa denominado neoexpresionismoEvocador y provocativo, el neo expresionismo empleaba con frecuencia formas distorsionadas y coloridos intensos, inspirados en los expresionistas alemanes de setenta años antes. Entre los pintores asociados a este movimiento destacan los alemanes Anselm Kiefer, Georg Baselitz y A. R. Penck, los italianos Sandro Chia y Enzo Cucchi, y los estadounidenses Julian Schnabel y David Salle.
Tres figuras y un retrato. F. Bacon. 1975.
Con anterioridad a que el neoexpresionismo devolviera el interés por la pintura figurativa, cierto número de artistas independientes habían destacado por sus representaciones figurativas.
Los personajes atormentados y marginados de Francis Bacon, los hábiles retratos urbanos y las escenas frívolas de David Hockney o el realismo tradicionalista de Lucian Freud son muestras de la fuerza de esta corriente en el arte del último cuarto del siglo XX. En este sentido, también cabe destacar la labor del español Antonio López, un hiperrealista con tintes surrealistas que ha alcanzado una gran proyección internacional gracias a sus vistas de Madrid.
A. Kiefer. The milky way. 1985-87
En el panorama de la escultura, a mediados de la década de 1980, especialmente en la obra de Joel Shapiro y otros, la figura humana comienza a reaparecer dentro de la tendencia conocida como posmodernismo.
Otro escultor reconocido mundialmente es Isamu Noguchi. Hijo de madre estadounidense y padre japonés (el poeta Yone Noguchi), Isamu se debatió toda su vida entre estas dos herencias, preocupado siempre por ser aceptado en ambos medios. Ese conflicto interno definió en gran medida su camino del arte, un sendero en el cual se conjugó lo mejor de la tradición oriental y el modernismo occidental, aunque entre Japón y Estados Unidos hubo rechazos y descalificación a su obra por el conflicto bélico entre ambas naciones que lo formaron. A este productor versátil le interesó trabajar en múltiples estilos y medios; más allá, en experimentar con nuevos materiales. Aun en los últimos años de su vida (murió a los 84 años) se lanzaba a la aventura de explorar en piedras hasta que ­como él mismo decía­ "encontraba la esencia o el espíritu de la roca".

In silent walking. Noguchi. 1989.

martes, 9 de abril de 2013

El arte de la 2ª posguerra. IV. Tendencias de la escultura contemporánea. Minimalismo / Earthworks / Pop Art



Mientras que cierto número de escultores contemporáneos se han mantenido fieles a la estética de los movimientos de principios de siglo, otros han explorado nuevas direcciones. 
La definición de escultura se ha extendido hasta incluir un amplio espectro de manifestaciones creativas, materiales y técnicas.

Los minimalistas Robert Morris, Sol LeWitt, Donald Judd y Dan Flavin destacan por la sencillez geométrica y la repetición modular a gran escala, y Richard Serra por sus enormes instalaciones con planchas de metal.
Minimalismo

Sol LeWitt, es considerado como el máximo exponente del minimalismo y del arte conceptual.


Lo más conocido de su obra son sus esculturas realizadas con cubos abiertos o rejillas y sus dibujos geométricos sobre pared. Ambos expresan la noción de LeWitt de que la esencia del arte radica en el concepto y no en el objeto, lo cual parte lógicamente de la distinción conceptual entre la idea artística y la obra en sí.
Los esquemas geométricos pintados directamente sobre la pared los realizaban los ayudantes de LeWitt siguiendo una serie de instrucciones muy precisas que a veces escribía sobre la propia pared. La importancia de estos dibujos sobre pared radicaba en que podían hacerse, borrarse y rehacerse siguiendo las instrucciones del artista, independientemente de su participación directa.

Eran el reflejo de la afirmación de LeWitt de que "la idea del concepto constituye el aspecto más importante de la obra" y que "la realización es un asunto superficial".
En 1965 comenzó a realizar sus esculturas de cubos abiertos en las que trata la sencillez estructural de tal modo (están hechas con barras de aluminio esmaltado) que hace que sea el espectador el que interrelacione las formas para obtener una visión propia de la obra. Por ejemplo, el modo de yuxtaponer los dos cubos de Two Open Modular Cubes/Half Off (1972, Tate Gallery, Londres) genera una gama de formas geométricas y relaciones espaciales que cambia según el ángulo de observación. En las obras compuestas por un número mayor de cubos, los cambios producen un complejo contrapunto de relaciones.

Earthworks  - intervenciones en la propia naturaleza 
En el campo de los earthworks (intervenciones en la propia naturaleza) sobresalen las figuras de Robert Smithson, Michael Heizer, Jan Dibbets, Walter de Maria o Denis Oppenheim.

Oppenheim
Los earthworks recuerdan los túmulos de enterramiento prehistóricos.
Una de las obras más famosas de Smithson es el Malecón espiral, serpenteante estructura de roca y escombros, de 4,5 metros de ancho, cubierta por sal cristalizada, que se despliega en el Gran Lago Salado de Utah. Terminado en 1970, ha sufrido desde entonces varias inundaciones.
Otras corrientes, como el Videoarte, los happenings, el arte povera (con el pintor y escultor español Antoni Tàpies como máximo exponente), se cuentan entre las manifestaciones artísticas de las últimas décadas.
Tapies


Otros dos escultores, que la crítica ha relacionado muchas veces con el Pop Art son: Claes Oldenburg y Georges Segal.


Oldenburg


Claes Oldenburg (1929), escultor estadounidense y pionero del Pop Art, llevó adelante entre 1960 y 1965 un cierto número de happenings entre los que destaca Autobodys (1964, Los Ángeles), que incluía automóviles, multitudes de gente y grandes cantidades de cubos de hielo dentro de un acontecimiento artístico donde el público quedaba implicado y se le hacía partícipe.
Los accesorios toscamente pintados que utilizó en estos actos constituyen la base de su futura escultura.
En 1961 abrió una tienda en Nueva York donde vendía reproducciones en yeso de hamburguesas, sandwiches, pasteles y otros tipos de comida rápida.

Más tarde construyó nuevas versiones de estos objetos a escala gigantesca realizados con vinilo relleno de espuma de caucho. Continuó utilizando estos materiales blandos, sobre todo el vinilo y las lonas en sus series de objetos escultóricos posteriores como accesorios de cuarto de baño, ventiladores y máquinas de escribir.

Estas obras, llamadas esculturas blandas, transforman el objeto de uso cotidiano gracias al cambio de escala y de material (vinilo, fibra de vidrio, yeso, plásticos, etc.), pero a su vez, trastoca el concepto de escultura tradicional que consistía en encerrar la forma en un material rígido. Entre sus obras más famosas destaca su gigante Pinza para la ropa (1974), Máquina de escribir blanda (1963) y el Ratón geométrico.

Georges Segal, con sus esculturas en yeso creadas directamente a partir de vaciados de personas, están instaladas en escenarios cotidianos o solitarios, como ascensores, oficinas de venta de entradas, cafés o autobuses, cubiertas con objetos y accesorios que proceden de depósitos de chatarra.
Sus figuras blancas con un acabado tosco o incompleto, de formas vagas e imprecisas, crean un ambiente de desolación y misterio.
Algunos críticos lo han clasificado como un artista pop, pero su trabajo, por la comunicación de los sentimientos melancólicos que transmite, va más allá de la impersonalidad del Pop Art.

Si te gusta el fútbol, entrá aquí: