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martes, 29 de octubre de 2013

1989. Crisis comunista. La caída del Muro de Berlín y la reunificación alemana




1989. el gobierno de Alemania oriental levantó las restricciones de paso y emigración a Occidente. Miles de alemanes de ambos lados se congregaron ante la barrera que les había separado durante 28 años. El Muro, erigido en 1961, fue derribado por los ciudadanos de las dos Alemanias.

La caída del muro de Berlin y la unidad alemana

 Berlín había sido capital de los territorios alemanes desde 1871 hasta 1918. Después de la Segunda Guerra Mundial, las potencias aliadas convirtieron a Bonn en capital provisional de la zona occidental.
Tras la unificación de la RFA (República Federal de Alemania) con la RDA (República Democrática de Alemania), la capital ha vuelto a Berlín. Hasta 1989, el Muro de Berlín dividía esta ciudad en dos partes: el sector oriental, que fue la capital de la RDA, y el sector occidental, que constituyó un Land de la RFA.

En un periodo increíblemente corto de tiempo, de sólo once meses, la unidad alemana se convirtió en una realidad.
Mientras Erich Honecker era desplazado del gobierno de la RDA (fue sustituído por Ergon Krenz) los ciudadanos encontraron un método práctico para irse del país.
Hungría había abierto sus fronteras con Austria en junio de 1989, y desde allí los alemanes podían trasladarse libremente hacia la RFA.
El éxodo se acentuó y las autoridades decidieron entonces oficializar lo que ya era un hecho: la apertura de la frontera en Berlín por primera vez desde 1961.
El 9 de noviembre de 1989 la avalancha fue incontenible, con festejos populares que duraron varios días.

Se estima que, entre 1961 y 1989, al menos 70 personas murieron al intentar cruzar el límite. En ese año cayó el régimen de la RDA y la demolición del Muro comenzó el 9 de noviembre, efectuada tanto por personal oficial como por ciudadanos entusiastas.
Su eliminación fue el símbolo del fin de los regímenes comunistas en Europa Oriental.
En la actualidad, se mantienen restos de sus secciones y existen un museo y una tienda de propiedad privada cerca del emplazamiento de uno de los puntos de paso, Checkpoint Charlie.
De esta manera se daba inicio formal a la tan ansiada unificación alemana. En los años subsiguientes se hará patente la necesidad de destruir otro tipo de "muros": los "muros" mentales y económicos que distancian a los ciudadanos de la rica Alemania de Occidente con los alemanes pobres del este. Este proceso, no sin dificultades, se sigue llevando adelante al día de hoy.

lunes, 5 de noviembre de 2012

1949. Mao y la República Popular China



1949. La revolución china liderada por Mao Tsé-tung llega al poder. El país más extenso y poblado del mundo se transforma en la República Popular China.

TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN CHINA
La República China presidida por Chiang Kai-chek, al final de la Segunda Guerra Mundial, se halló asociada a la común victoria aliada sobre Japón, país con el que mantenía una heroica guerra defensiva desde 1931, y se vio promovida a la categoría de cuarta gran potencia mundial, pese a que se trataba de un Estado corrupto cuyo régimen político interior era incapaz de imponerse en Manchuria y otras extensas zonas dominadas por los comunistas liderados por Mao Tsé-tung, que llevaba una doble y encarnizada lucha contra los japoneses invasores y contra el gobierno central.

Hacia diciembre de 1946, el general estadounidense George C. Marshall -enviado por Washington en misión a China- intentó convencer a Chiang Kai-chek de la necesidad de un entendimiento con los comunistas. Las tratativas fracasaron y el gobierno chino reanudó la lucha.
Estados Unidos intentó reforzar el papel de Marshall como mediador imparcial al suspender su ayuda militar al gobierno nacionalista. No obstante, las hostilidades continuaron y en enero de 1947, convencidos de la inutilidad de proseguir la mediación, Marshall abandonó China.
Muy pronto el conflicto estalló en una guerra civil a gran escala y desaparecieron todas las esperanzas de un acercamiento político.
En mayo de 1947, se reanudó la ayuda estadounidense a los nacionalistas. Sin embargo, las fuerzas gubernamentales estaban agotadas tras dos décadas de un estado de guerra casi continuo, el mando estaba dividido por la desunión interna y la economía estaba paralizada por una espiral inflacionista; además, los campesinos recelaban de una prometida reforma agraria que no llegaba nunca, mientras que los liberales en el gobierno eran sometidos por los sectores más conservadores. Por otra parte, la corrupción era de tales dimensiones que los propios generales regateaban y especulaban con los fondos asignados para el ejército, llegando incluso a venderle al adversario los abastecimientos y las municiones recibidas.
En 1947 la iniciativa militar pasó a los comunistas cuyo Ejército de Liberación Popular (nombre oficial) dirigido por Lin Biao derrotó a los nacionalistas en Manchuria y en el verano de 1949, la resistencia nacionalista se derrumbó.
El gobierno, con las fuerzas que pudo recuperar, buscó refugio en la isla de Formosa, isla fortificada por los norteamericanos.
En setiembre de 1949 los comunistas reunieron la Conferencia Consultiva Popular Política China, un cuerpo constituyente de 662 miembros, que adoptó un grupo de principios y directrices políticas y una ley orgánica para gobernar el país.

La conferencia eligió al Consejo de Gobierno Central Popular, que iba a servir de órgano supremo político. Mao Tsé-tung, nombrado presidente de este organismo, era de hecho el jefe del Estado.
De acuerdo con los poderes que había delegado en él la conferencia, el Consejo de Gobierno Central Popular instituyó los diferentes órganos de gobierno central y local.
En el plano nacional, el Consejo Administrativo de Gobierno, encabezado por Zhou Enlai, llevó a cabo funciones de gobierno tanto legislativas como ejecutivas. Subordinados al Consejo se encontraban más de 30 comisiones y ministerios encargados de tratar diferentes aspectos de los asuntos estatales.
La República Popular China fue oficialmente proclamada el 1 de octubre de 1949.
La República Popular
En 1953 después de que el control comunista se hubiera establecido con firmeza en la mayoría de las poblaciones, el Consejo de Gobierno Central Popular inició la elección de los congresos populares locales, que a su vez, eligieron los congresos del ámbito administrativo inmediatamente superior. En 1954 se completó la red de congresos electos, con la elección del Congreso Nacional Popular, que aprobó el borrador de la Constitución que se envió al Comité Central del Partido Comunista Chino.
La Constitución de 1954, que reemplazó a la Ley Orgánica de 1949 como la ley fundamental del país, confirmó la hegemonía del Partido Comunista Chino e introdujo cambios destinados a centralizar el control del gobierno.
La transformación de la sociedad
La política básica del régimen comunista fue transformar China en una sociedad socialista.
Para alcanzar este fin se utilizaron ampliamente la educación en los principios del marxismo-leninismo y la propaganda política, en especial hacia los jóvenes.

Se aseguró a las mujeres una posición de igualdad mediante las nuevas leyes de matrimonio, que pusieron fin a la práctica del concubinato, la poligamia, la venta de niños y la interferencia en los nuevos matrimonios de las viudas, y aseguraban derechos iguales respecto al empleo, propiedad de los bienes y divorcio.
Se controló estrictamente la religión; se obligó a los misioneros extranjeros a salir del país y se colocó a clérigos chinos dispuestos a cooperar con los comunistas, al mando de las iglesias cristianas.
En los primeros años de la República Popular, el gobierno también recurrió al terror en sus esfuerzos por eliminar a toda la oposición y a los enemigos potenciales; en 1951, las autoridades de Pekín afirmaron que entre octubre de 1949 y octubre de 1950, se ejecutó a más de un millón de los denominados elementos contrarrevolucionarios. Algunas autoridades extranjeras estimaron que esos datos podrían haberse incrementado a finales de 1951 a dos millones.
Política económica
La primera acción de los comunistas fue reconstruir la economía, que se había visto afectada por las consecuencias de las décadas de guerra continua. Inmediatamente instituyeron medidas severas para controlar la inflación, restaurar las comunicaciones y restablecer el orden interno necesario para el desarrollo económico. Su política económica potenció la colectivización agrícola para poder promocionar el ahorro necesario para el establecimiento de la industria pesada.
La industria privada pasó gradualmente a estar bajo propiedad mixta estatal y privada. El control del Estado fue ejercido mediante una serie de programas que implicaban la incautación de los considerados sectores económicos básicos y la paulatina desaparición de algunos propietarios mediante pagos compensatorios fijos.
La reforma agraria se inició en 1950 y fue seguida de la creación de equipos de ayuda mutua, cooperativas y granjas colectivas.
El primer plan quinquenal, que se inició en 1953 y se llevó a cabo con ayuda soviética, potenció la industria pesada a costa de los bienes de consumo. La ayuda económica y el consejo técnico soviético contribuyeron en gran manera al éxito inmediato del programa.
Política exterior
La política exterior china reflejaba la unidad existente en el movimiento comunista internacional en la década de 1950. China y la Unión Soviética firmaron un tratado de amistad y alianza en 1950 y varios acuerdos complementarios, que concluyeron en 1952 y 1954, por los que la Unión Soviética hizo grandes concesiones a China, como la desaparición de la presencia soviética en Manchuria. China también pretendió estrechar relaciones con sus vecinos comunistas. Durante la guerra de Corea las tropas chinas ayudaron al régimen comunista de Corea del Norte contra las fuerzas de Naciones Unidas, enfrentándose directamente a las tropas de Estados Unidos.
Cuando este conflicto finalizó en 1953, los chinos aceleraron el flujo de la ayuda militar a los insurgentes comunistas que luchaban contra los franceses en Indochina. Zhou Enlai desempeñó un importante papel en las negociaciones de los Acuerdos de Ginebra de 1954, que terminaron momentáneamente con las hostilidades en esta región.
El gobierno popular chino ofreció apoyo decidido no sólo a los vietnamitas, en lucha contra la creciente intervención norteamericana en su país, sino también a todos los pueblos de Asia, África e Iberoamérica, que emprendieran la lucha contra los gobiernos capitalistas.
Esta proyección del sistema chino hacia el exterior obedecía a diversas causas, una de ellas a la capacidad de fortalecimiento interno, el desarrollo de la industria y de la técnica, que le permitió ensayar su primera bomba atómica en octubre de 1964.
Otra de las causas fue el aislamiento a que los Estados unidos trataban de someter a China, negándose a admitirla en el seno de las Naciones Unidas. Al propio tiempo, las divergencias con la Unión Soviética, cuyas fronteras asiáticas son discutidas por el expansionismo chino, y paralelamente las doctrinales con el comunismo soviético se acentuaron más desde la muerte de Stalin, hasta el punto de que con motivo del XXIII Concreso del partido comunista ruso en Moscú -abril de 1966- los chinos se negaron a enviar una delegación al mismo.
Colapso económico y crisis
A fines de la década de 1950 y principios de 1960, Mao Tsé-tung plantea una reforma económica, social y política destinada a separarse del modelo socialista soviético y crear  rápidamente un socialismo adecuado a las condiciones chinas. Esta iniciativa, denominada "Gran Salto adelante" que implicaba un gran esfuerzo colectivo para aumentar la productividad del país.
La comuna independiente y rural se convirtió en el principio básico de la vida social, minimizando la importancia de la familia y amalgamando las granjas colectivas en unidades mayores de cientos de miles de habitantes. Se consiguió aumentar la superficie cultivada y la producción de los principales artículos agrícolas, pero a costa de una estricta disciplina y de un agotador esfuerzo. Pero esa tensión productiva sólo pudo mantenerse durante tres años, y en 1959 se constató el estancamiento en la producción a causa de una mala planificación económica -que dejó de lado el necesario avance técnico-, y de pésimas condiciones meteorológicas que provocaron, conjuntamente, tremendas mortandades, en especial en el campo.
Con "el gran salto adelante", los proyectos de industrialización entraron en colapso, y su fracaso se hizo más grave con el retiro de los técnicos soviéticos, luego de los primeros choques oficiales entre los dos mayores países del bloque comunista.
Debido a los errores cometidos, China consiguió apenas un adelanto en relación a los índices de producción agrícola e industrial del período anterior a 1949. La dirección del Partido Comunista chino hizo la autocrítica de estos errores y, Chou En Lai al frente del gobierno inició una revisión gradual de los programas económicos, con el objetivo de volver a los niveles de crecimiento de 1957.

viernes, 21 de septiembre de 2012

1922. Se constituye la URSS: Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas



Diciembre 1922. Un nuevo estado se crea en el mapa mundial.
Como resultado de la revolución rusa de 1917, se constituye la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas: estado federal plurinacional, de signo comunista.

Introducción
La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, constituída como tal en diciembre de 1922, constituyó el Estado federal plurinacional, formado por pueblos europeos y asiáticos, creado como resultado de la Revolución Rusa de noviembre de 1917.
La historia de la URSS comienza cronológicamente el 25 de octubre de 1917, cuando la Revolución Rusa culminó con la conquista del poder por el Congreso de los Soviets de toda Rusia, dirigido por el partido bolchevique.
Tras autoproclamarse depositario de la autoridad gubernamental, el Congreso promulgó inmediatamente una serie de decretos por los que Rusia dejaba de combatir en la Primera Guerra Mundial, era nacionalizada toda la tierra y se constituía el Consejo de Comisarios del Pueblo que actuaría como primer Gobierno Obrero y Campesino del mundo, y estuvo presidido por Vladimir I. Lenin.
El 15 de noviembre de 1917 los soviets garantizaron el derecho a la igualdad y a la autodeterminación de todas las numerosas nacionalidades que habitaban el territorio del antiguo Imperio Ruso. La primera nación en sacar provecho de esta situación fue Finlandia, donde se estableció un gobierno nacional; además le fue reconocida la independencia del dominio ruso.
En otro de sus primeros decretos, el gobierno soviético proclamó la separación Iglesia-Estado. Aunque se garantizaba la libertad religiosa individual, el Estado declaró su aconfesionalidad.
Las ideas fundamentales de estos y otros decretos quedaron recogidas en la Constitución de 1918, que proclamó la República Socialista Soviética Federada de Rusia.
El curso de la revolución rusa en medio de la Primera Guerra Mundial habían dejado al país en una situación crítica. El objetivo de Lenin consistía en afianzar e imponer el nuevo sistema económico y político en todo el país. Por tal motivo se hacía imperioso terminar la guerra.
Las negociaciones de paz con Alemania se iniciaron en diciembre de 1917. Los términos de la paz presentados por los alemanes en la Paz de Brest-Litovsk eran inaceptables, por lo cual las negociaciones quedaron rotas en febrero de 1918. Sin embargo una nueva ofensiva alemana llevó a los dirigentes soviéticos a reanudar las conversaciones y a principios de marzo se concluyó el tratado. Según sus términos, la República Socialista Soviética Federada de Rusia tuvo que ceder Ucrania, Polonia y los estados bálticos. El gobierno soviético también fue obligado a pagar unas elevadas indemnizaciones a Alemania.
Lenin consideraba esencial para la causa soviética la firma del tratado, a pesar de su dureza, porque daría el tiempo necesario para consolidar el régimen recién constituido. Además, el líder bolchevique creía inminente la extensión de la revolución soviética a otros países europeos. Aunque esas revoluciones estallaron posteriormente en algunos países, especialmente en Alemania y Hungría, fracasaron en su intento por hacerse con el poder, por lo que el gobierno soviético fue el único en proclamar como objetivo el establecimiento de un Estado socialista.
La firma de la Paz de Brest-Litovsk produjo una escisión en el seno del Gobierno soviético.
El Partido Socialista Revolucionario, que había estado colaborando con los bolcheviques, declaró que el tratado constituía una traición a la causa de la Revolución y abandonó el gobierno. Confiando en sus tradicionales métodos de lucha política, miembros de dicho partido asesinaron al embajador alemán con la vana esperanza de provocar nuevamente el comienzo de las hostilidades. También llevaron a cabo atentados contra algunos líderes bolcheviques. Lenin fue seriamente herido por uno de estos actos terroristas, lo que provocaría su prematuro fallecimiento. Como respuesta, los bolcheviques iniciaron el llamado Terror Rojo, con la supresión del Partido Socialista Revolucionario y la ejecución de numerosos opositores políticos. Otros partidos y facciones minoritarias fueron igualmente eliminados por los bolcheviques. De este modo la República Socialista Soviética Federada de Rusia se convirtió en un Estado con régimen de partido único, el Partido Comunista Ruso (Bolchevique), nombre que adoptó el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR) en marzo de 1918.
Contrarrevolución e intervención extranjera
Aún no finalizada la Primera Guerra Mundial, las fuerzas contrarias a la revolución con la ayuda de las potencias aliadas (Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Japón) intentaron derribar al gobierno bolchevique.
En Siberia, un Ejército compuesto por 45.000 antiguos prisioneros de guerra checos, que habían sido armados por el gobierno zarista para combatir a los alemanes, inició una ofensiva contra las autoridades soviéticas. Múrmansk y Arjanguelsk, las principales ciudades del extremo septentrional de Rusia, fueron ocupadas por tropas aliadas. El Ejército japonés ocupó Vladivostok y una fuerza expedicionaria estadounidense desembarcó en esta ciudad. Los alemanes invadieron la Rusia Blanca (una región más o menos equivalente a la actual Bielorrusia), Ucrania y el Cáucaso. En el otoño de 1918 el almirante Alexandr Vasílievich Kolchak, al mando de un ejército contrarrevolucionario, se proclamó comandante supremo de Rusia y estableció su capital en Omsk (Siberia).
A comienzos de 1919 el Ejército Blanco dirigido por el general Anton I. Denikin lanzó desde Ucrania una ofensiva contra las tropas soviéticas, mientras que otro, dirigido por el general Nikolái N. Yudiénich avanzó hacia Petrogrado. A pesar de los reveses iniciales, los bolcheviques lograron repeler estos ataques a comienzos de 1920. En abril de ese año, el Ejército polaco lanzó un nuevo ataque con ayuda de tropas bielorrusas bajo el mando de Piotr Wrangel. Dos meses más tarde las tropas soviéticas, reorganizadas por el comisario (ministro) de Guerra León Trotski iniciaron la contraofensiva. La guerra con Polonia finalizó con la firma en 1921 del Tratado de Riga por el que determinadas áreas occidentales de la Rusia Blanca y de Ucrania pasaban al control de Polonia.
Tras la expulsión de las tropas de ocupación japonesas de Siberia oriental a finales de 1922, la Guerra Civil llegó a su fin. El régimen soviético no estaría ya en peligro inmediato durante largo tiempo. Los bolcheviques derrotaron a las tropas extranjeras y a las fuerzas contrarrevolucionarias rusas gracias a su determinación, organización y buen mando, en especial de Lenin y de Trotski.
El denominado "comunismo de guerra", política aplicada por los bolcheviques durante el conflicto civil, supuso la rápida nacionalización de la industria y de los medios de transporte y la confiscación de todos los suministros y equipos necesarios para la actividad bélica, lo que arruinó por completo la economía del país.
Cuando cesaron las hostilidades y quedó consolidado el régimen soviético, el gobierno tuvo que hacer frente a la necesidad de restaurar la economía. Trotski y otros dirigentes preferían mantener esta rígida política de guerra para continuar la evolución hacia el comunismo. Lenin optó por reducir la gravosa economía de guerra impuesta a los agricultores, con el objetivo de estimular la producción agraria, y mitigar los controles sobre la industria y el comercio para permitir la creación de pequeñas empresas que lograran aumentar la producción. La denominada Nueva Política Económica (NEP) de Lenin fue adoptada en 1922 por el Partido Comunista Ruso. 
Hacia 1922 la URSS estaba conformada por los estados de: Rusia, Transcaucasia, Ucrania y Bielorrusia.

La época de Stalin
La prematura muerte de Lenin en 1924 desencadenó una dura lucha por el poder. Los principales antagonistas fueron Trotski y Iósiv Stalin, entonces secretario general del partido, los cuales se proclamaban legítimos herederos de Lenin.
Gracias al control sobre el aparato del partido Stalin logró obtener el apoyo de la mayoría del Partido Comunista y consolidar así su poder. En noviembre de 1927, tras un referéndum interno, el partido repudió por completo las ideas políticas de Trotski que fue expulsado de aquél y tuvo que exiliarse.
Ya en diciembre de 1922, Lenin, presintiendo su muerte, y preocupado por la sucesión en el poder y la unidad del partido, escribe una carta al Congreso.
Al definir a Stalin, Lenin decribía: "El camarada Stalin, llegado a Secretario General, ha concentrado en sus manos un poder inmenso, y no estoy seguro de que siempre sepa utilizarlo con la suficiente prudencia... Stalin es demasiado brusco, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros, los comunistas, se hace intolerable en el cargo de Secretario General. Por eso propongo a los camaradas que piensen la forma de pasar a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencie del camarada Stalin en todos los demás aspectos sólo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto y más atento con los camaradas, menos caprichoso, etc."
En 1929 Stalin fue reconocido como máximo dirigente del partido y del país. A partir de ese momento se comenzó a gestar el culto a la personalidad de Stalin, generándose en ciertos ámbitos la identificación de las victorias del socialismo a la personalidad del dirigente. En el Congreso del Partido Comunista del año 1934, en medio del discenso, se acuerda que el partido  debía guiarse por las conclusiones y tesis del informe de Stalin.
A partir de ese momento, inició la serie de purgas que caracterizarían sus 25 años de mandato, y que afectaron en primer lugar a sus antiguos aliados durante la pugna con Trotski. Esos dirigentes, especialmente Nikolái Ivánovich Bujarin y Alexéi Ivánovich Ríkov, fueron expulsados de los más altos órganos del partido.
Desde entonces, Stalin sólo confió en su control del partido y de la policía y en los compañeros que él había elevado al poder. Entre estos destacaron Viacheslav Molótov, Valerian Vladímirovich Kuibishev, Grigori K. Ordzhonikidze y Kliment Efrémovich Voroshílov.
Fundación de la URSS
Durante la década de 1920 se produjeron cambios radicales en la administración gubernamental y se lograron notables mejoras en la economía nacional y en las relaciones internacionales. En diciembre de 1922, y previa aprobación de los respectivos Congresos de los Soviets, la República Socialista Soviética Federada de Rusia (RSFSR) y las Repúblicas Socialistas Soviéticas de Transcaucasia, Ucrania y Bielorrusia, formaron la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, entidad que surgió como tal en este momento.
La Constitución de 1924, presentada en enero de ese año, reorganizaba los territorios bajo control soviético en torno al nuevo estado. Aunque se garantizaba un cierto grado de autonomía a cada una de sus repúblicas integrantes, el gobierno soviético central mantenía un rígido control sobre relaciones exteriores, defensa y planificación económica. Durante los años siguientes, la República Transcaucásica quedó dividida en las Repúblicas Socialistas Soviéticas de Georgia, Armenia y de Azerbaiyán. 
La creación de las repúblicas de Kazajstán y de Asia central fue resultado de su separación de la RSFSR (Rusia). A su vez, la República de Asia central se dividió en las Repúblicas Socialistas Soviéticas de Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán y de Kirguizistán.
En 1924 las grandes potencias mundiales, que intentaron en un principio aislar al régimen soviético, ya habían establecido relaciones diplomáticas con éste y la URSS comenzó a participar en las conferencias internacionales. Estados Unidos fue, de todas las grandes potencias, la última en reconocer formalmente al gobierno soviético, lo que sucedió durante el mandato del presidente Franklin D. Roosevelt.
La transformación económica
Hacia 1927 la Nueva Política Económica trazada por Lenin, bajo la cual se permitió un cierto capitalismo, había generado la suficiente recuperación económica como para retomar el camino hacia el socialismo, de acuerdo con los objetivos a largo plazo de los soviéticos. Por ello, en 1928 se inició un período de economía planificada, dirigida desde el Comité de Planificación Estatal (GOSPLAN, creado en 1921) con la puesta en práctica del primero de los planes quinquenales aplicados por Stalin.
Los objetivos básicos de estos planes eran transformar a la URSS de un país agrícola en una potencia industrializada, llevar a cabo la completa colectivización de la agricultura y transformar la naturaleza profunda de la sociedad.
La gran purga
A mediados de la década de 1930, la política soviética estuvo caracterizada por las drásticas purgas, tanto en el seno del Partido Comunista como en el del gobierno, de todos los elementos supuestamente opuestos a la política estalinista. Las purgas se iniciaron en 1929 y alcanzaron su punto más virulento en diciembre de 1934 tras el asesinato de Serguéi M. Kírov, un leal partidario de Stalin.
Entre los años 1935 y 1939 Stalin ya había desplazado a todos sus opositores de los cargos de poder. Muchos fueron encarcelados, deportados a Siberia o ejecutados.
De hecho, entre 1934 y 1938 dos tercios de los miembros que tenía el Comité Central del Partido Comunista en 1934, fueron sentenciados a muerte y ejecutados. De la misma forma, entre 1936 y 1938, más de la mitad de los oficiales superiores del ejército fueron purgados.
En una serie de espectaculares juicios celebrados en Moscú entre 1936 y 1938, varios altos dirigentes del partido, incluidos Grígori Zinóviev, Bujarin y Ríkov fueron acusados, condenados y ejecutados por su supuesta participación en una conspiración con Alemania y Japón para derribar al régimen soviético. Idénticos cargos se hicieron en otro juicio, de carácter secreto, contra algunos oficiales del Ejército Rojo, entre los que se encontraba el mariscal Mijaíl Nikoláievich Tujachevski, que también fueron ejecutados. Los denominados Procesos de Moscú suscitaron críticas en todo el mundo hacia el régimen soviético, que quedó seriamente debilitado por esas numerosas ejecuciones.
Política exterior - Hacia la Segunda Guerra Mundial
Para llevar adelante sus planes de industrialización, la URSS necesitaba la paz. Es así entonces, que entre 1927 y 1932, despliega una política internacional a favor del desarme general. En esa época se había intensificado la carrera armamentista, marcando la pauta las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial.
La discusión acerca del desarme, total o gradual, se extendió en el tiempo, paralelamente al surgimiento de focos de guerra y el ascenso del nazismo en Alemania.
En el Extremo Oriente, Japón ocupó Manchuria en 1931 y las fricciones entre las tropas de ocupación japonesas y las soviéticas, estacionadas a lo largo de la frontera con dicho territorio, se hicieron cada vez más frecuentes. En 1938 los esporádicos choques armados derivaron en una seria guerra fronteriza. Al mismo tiempo, el ascenso de Hitler al poder en Alemania en 1933, y su política expansionista y anticomunista, supusieron una amenaza mayor para la seguridad soviética.
Buscando establecer alianzas con otras potencias, especialmente con Francia y Gran Bretaña, la URSS ingresó en la Sociedad de Naciones en 1934.
Durante los cinco años siguientes el comisario soviético de Asuntos Exteriores Maksim M. Litvinov solicitó repetidamente a los miembros de esta organización la adopción de medidas conjuntas contra las sucesivas agresiones de las potencias fascistas.
La URSS intentó también obtener apoyo para la que llamó "política de seguridad colectiva", consistente en promover la formación en países extranjeros de los llamados gobiernos de Frente Popular. Esta política exigía la colaboración de los grupos políticos comunistas, socialistas y centristas para hacer frente a los movimientos fascistas.
La situación internacional se agrava: en 1935, la Italia fascista ataca a Etiopía; en el verano de 1936, Italia y Alemania comienzan la intervención conjunta en España y firman el acuerdo político militar del llamado "eje Roma-Berlín" que luego se amplía a Japón.
La política de Inglaterra, Francia y Estados Unidos, de convivencia con la Italia fascista y la Alemania nazi, no se oponía a una expansión hacia Europa Oriental.
En el verano de 1938 se originó una grave crisis cuando el gobierno alemán exigió del gobierno de Checoslovaquia la cesión de los Sudetes, una zona fronteriza con una minoría de población alemana. La URSS anunció su intención de ayudar a los checoslovacos en su resistencia contra tales pretensiones y pidió que Francia y Gran Bretaña ofrecieran una ayuda similar. Los gobiernos francés y británico, por el contrario, aceptaron las garantías ofrecidas por Hitler en el sentido de que con esta demanda Alemania ponía punto final a sus reivindicaciones territoriales. El resultado de la tibia postura adoptada por Francia y Gran Bretaña fue el Pacto de Munich, firmado en setiembre de 1938, que aseguraba la cesión de los territorios en litigio a Alemania. La firma de este pacto significó el fracaso de la política de seguridad colectiva soviética. En marzo de 1939 tropas alemanas, a través de los Sudetes, penetraron en Checoslovaquia y tomaron rápidamente el pleno control del territorio.
El 17 de abril de 1939, el gobierno soviético intenta nuevamente crear un frente de potencias pacíficas y la firma de un pacto de ayuda mutua; la propuesta preveía garantías de independencia a todos los estados lindantes con la Unión Soviética, desde el Mar Báltico hasta el Mar Negro. Inglaterra y Francia aceptan las negociaciones, pero no asumen ningún compromiso en el caso de una agresión alemana en dirección oriental.
Ocupado en una guerra fronteriza contra Japón en el Extremo Oriente y alarmado ante los progresos alemanes en Occidente, el gobierno soviético temía verse envuelto en una guerra a dos frentes.
Debido a ello la Unión Soviética inició negociaciones secretas con Alemania para establecer un pacto de no-agresión entre ambos estados, en tanto que continuaban las conversaciones iniciadas anteriormente con Francia y Gran Bretaña para firmar una alianza contra Alemania.
En agosto de 1939 se anunció de forma repentina la firma del pacto de no-agresión entre Alemania y la URSS. Este acuerdo (conocido como Pacto Germano-soviético, o también Pacto Ribbentrop-Molótov, por ser esos los nombres de sus dos principales negociadores). El 1 de setiembre, la invasión alemana de Polonia llevó a Francia y Gran Bretaña a declarar la guerra a Alemania. Así comenzó la Segunda Guerra Mundial.

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